En un giro estratégico que combina la máxima presión militar con una apertura al diálogo de última hora, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves una nueva prórroga al ultimátum impuesto a la República Islámica de Irán.
La administración estadounidense ha fijado ahora el 6 de abril a las 8:00 p. m. (hora del este) como la fecha límite definitiva para que Teherán garantice la apertura total y sin restricciones del Estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional.
Este anuncio se produce tras una intensa reunión de gabinete en la Casa Blanca, la primera desde que el pasado 28 de febrero se iniciara la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos estratégicos en suelo iraní, durante el encuentro, el presidente Trump subrayó que, aunque la fuerza militar sigue activa, existen señales de movimiento en la mesa de negociaciones.
A petición expresa del gobierno iraní, según informó el mandatario a través de sus plataformas oficiales, Estados Unidos ha aceptado suspender durante diez días el programa de ataques aéreos dirigidos a la destrucción de las centrales eléctricas de Irán, esta medida busca ofrecer un «espacio de maniobra» para que las conversaciones de paz, que en palabras de Trump «van muy bien», lleguen a una resolución concreta.
«El destino de las próximas prórrogas dependerá exclusivamente de cómo se desarrollen los hechos en los próximos días», afirmó el presidente, «Nuestra propuesta de 15 puntos está sobre la mesa, ahora la pelota está en el campo de Teherán».
El vicepresidente JD Vance y el enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, lideran los esfuerzos diplomáticos estadounidenses, el equipo presentó formalmente a Irán un plan de 15 puntos diseñado para poner fin a las hostilidades. Sin embargo, el panorama diplomático sigue siendo brumoso.
Mientras Washington muestra optimismo, el medio estatal iraní Press TV citó recientemente a funcionarios del régimen que no solo rechazan la propuesta de paz, sino que incluso niegan la existencia formal de dichas negociaciones, por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, reforzó la postura defensiva del país al declarar en televisión nacional que «el poder de Irán reside en el estrecho de Ormuz», sugiriendo que el control de esta arteria energética mundial es la última línea roja del régimen.
A pesar del discurso de distensión en Washington, la realidad en el Golfo Pérsico es de combate activo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron la «eliminación» de Alireza Tangsiri, el influyente comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), durante un ataque nocturno de alta precisión.
El operativo también se cobró la vida de Behnam Rezaei, jefe de la inteligencia naval iraní, estas bajas representan un golpe crítico a la capacidad operativa de Irán para ejecutar bloqueos o maniobras de acoso en el Estrecho de Ormuz, el punto de paso más crucial del mundo para el comercio de petróleo.
La extensión del plazo hasta el 6 de abril mantiene en vilo a los mercados energéticos globales. La comunidad internacional observa con cautela si la suspensión de los ataques a la infraestructura eléctrica será suficiente para que el ala moderada de Irán, si es que aún tiene peso, acepte los términos de la Casa Blanca, o si la pérdida de sus líderes navales empujará al régimen hacia una represalia de mayor escala.
Con el reloj en marcha, los próximos diez días determinarán si el conflicto iniciado en febrero escala hacia una guerra regional total o si la diplomacia del «ultimátum extendido» de Trump logra desbloquear el cuello de botella más peligroso del mundo.