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Noticia

Japón apuesta por la energía que nunca se apaga

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Mientras gran parte del mundo acelera la transición hacia fuentes de energía renovable, Japón está redescubriendo un recurso que ha permanecido bajo sus pies durante décadas: la energía geotérmica.

A diferencia de la energía solar, que depende de la luz del día, o de la eólica, condicionada por la intensidad del viento, la geotermia ofrece una ventaja difícil de igualar: produce electricidad de manera constante las 24 horas del día, los 365 días del año, independientemente de las condiciones climáticas.

El archipiélago japonés posee uno de los mayores potenciales geotérmicos del planeta. Según estimaciones internacionales, Japón ocupa el tercer lugar mundial en recursos geotérmicos aprovechables, una capacidad que podría llegar a sustituir una parte significativa de la generación eléctrica proveniente de fuentes convencionales.

Sin embargo, durante décadas este enorme potencial permaneció prácticamente sin explotar. La razón principal no fue tecnológica ni económica, sino geográfica y ambiental. Gran parte de los recursos geotérmicos japoneses se encuentran bajo parques nacionales protegidos y zonas reconocidas por sus famosas aguas termales, conocidas como onsen, un elemento profundamente arraigado en la cultura y el turismo del país.

La preocupación por posibles impactos ambientales y sobre la actividad turística limitó históricamente la expansión de proyectos geotérmicos a gran escala. Como resultado, Japón desarrolló una capacidad instalada muy inferior a la que permitirían sus recursos naturales.

No obstante, el escenario está comenzando a cambiar.

Impulsado por los objetivos de descarbonización, la necesidad de fortalecer su seguridad energética y la búsqueda de alternativas estables tras la reducción de parte de su parque nuclear, el gobierno japonés ha decidido acelerar las inversiones en energía geotérmica.

Las autoridades han anunciado programas de financiamiento y desarrollo tecnológico valorados en cientos de millones de dólares para impulsar sistemas geotérmicos de nueva generación. Estas tecnologías buscan acceder a reservas más profundas, mejorar la eficiencia de extracción de calor y minimizar los impactos ambientales sobre los ecosistemas y comunidades cercanas.

Los expertos consideran que estas innovaciones podrían multiplicar significativamente la capacidad geotérmica disponible en el país durante las próximas décadas.

Más allá del caso japonés, el renovado interés por la geotermia refleja una tendencia global cada vez más evidente: la búsqueda de fuentes renovables capaces de proporcionar energía firme y continua para respaldar las redes eléctricas modernas.

En un contexto donde la electrificación de la industria, el transporte y las ciudades incrementa la demanda energética, contar con una fuente renovable que no dependa del clima representa una ventaja estratégica.

La apuesta de Japón demuestra que la transición energética no solo depende del sol y del viento. En muchos casos, la respuesta puede encontrarse varios kilómetros bajo la superficie terrestre, donde el calor natural del planeta permanece disponible de forma ininterrumpida.

Mientras el mundo debate cómo garantizar un suministro energético limpio, seguro y estable, Japón comienza a mirar hacia abajo para encontrar una de las soluciones más prometedoras para su futuro energético.