El costo de mover un contenedor desde Asia hacia la costa este de Estados Unidos vuelve a acercarse a los máximos de la pandemia. La tarifa spot alcanzó el 17 de septiembre US$11,259 por contenedor de 40 pies, según datos de Xeneta difundidos por FreightWaves. Para la costa oeste, el indicador llegó a US$7,960. El salto obliga a importadores y operadores a revisar presupuestos, recargos y ventanas de embarque justo antes de una nueva fase de presión estacional.
La costa este, más cerca de un récord
La tarifa hacia la costa este se situó 11.2% por debajo de su máximo de US$12,683 por FEU, registrado el 1 de enero de 2022. En la costa oeste, la distancia respecto del pico de US$9,699 por FEU de febrero de 2022 fue de 17.9%. Es una comparación de precios spot, no una afirmación de que todos los contratos de transporte hayan llegado a esos niveles. Las condiciones finales de cada embarque dependen de ruta, servicio y acuerdos comerciales.
Desde finales de febrero, las tarifas de ambas rutas transpacíficas se han multiplicado por más de cuatro. Xeneta atribuye la fuerte presión a la alteración del mercado marítimo asociada con la crisis en el estrecho de Ormuz. También advierte que mayores costos de combustible podrían traducirse en recargos adicionales. El dato más llamativo no es solo la cifra actual: una perturbación en una región puede cambiar la economía de rutas muy alejadas del punto donde se originó.
Más barcos no garantizan alivio inmediato
Las navieras están aumentando la capacidad ofrecida entre el Lejano Oriente y la costa este estadounidense. Para septiembre, Xeneta estima una oferta de espacio entre 6% y 7% superior a la de agosto. Esa reacción podría moderar las subidas si llega a coincidir con una menor demanda, pero el efecto no es automático. La capacidad anunciada, el espacio efectivamente disponible y la puntualidad de las escalas son variables distintas para quien necesita colocar mercancía en una fecha concreta.
El analista Peter Sand prevé otro intento de elevar las tarifas al comienzo de octubre, cuando los embarcadores adelanten carga antes del receso de la Semana Dorada en China. Después podría frenarse el ritmo de aumento, aunque eso no equivale necesariamente a una caída inmediata de precios. Por ahora, los responsables de compras y transporte tienen que presupuestar un mercado que puede cambiar entre la cotización y la salida efectiva del buque.
Una presión desigual entre corredores
El encarecimiento no se reparte por igual. Xeneta situó la ruta Lejano Oriente-norte de Europa en US$4,103 por FEU, cerca de 85% sobre el nivel de finales de febrero; hacia el Mediterráneo marcó US$4,434, un aumento de 33.2%. La ruta norte de Europa-costa este de Estados Unidos llegó a US$2,956, más del doble de su referencia anterior. El contraste muestra por qué una empresa con varios proveedores o destinos no puede extrapolar una sola tarifa a toda su red.
Para el Caribe y República Dominicana, la lectura práctica es vigilar tanto la tarifa base como los recargos y la disponibilidad de conexiones. Las cifras publicadas corresponden a corredores específicos y no deben presentarse como precios de importación dominicanos. Sin embargo, el cambio de capacidad de las navieras y la competencia por espacio en el Atlántico pueden influir en decisiones de contratación y planificación regional. Comparar alternativas, revisar fechas límite y actualizar escenarios de costo será más útil que tomar el último precio spot como una garantía de lo que ocurrirá el próximo mes.
La próxima prueba será doble: si el refuerzo de capacidad contiene la escalada y si la demanda previa a la Semana Dorada vuelve a empujarla. Hasta entonces, el mercado transpacífico ofrece una señal inequívoca de volatilidad, con la costa este estadounidense a una distancia inusualmente corta de su antiguo récord.
Fuente: FreightWaves, con datos de Xeneta.