El puerto de Amberes-Brujas está llevando la movilidad autónoma más allá de la exhibición tecnológica. Tras la segunda edición de su Autonomous Summit, celebrada durante la Port of the Future Week del 15 al 17 de septiembre, la autoridad portuaria prepara para este otoño un piloto comercial de camiones sin conductor en el área de Amberes. El interés para la logística está en la transición desde una demostración aislada hacia un recorrido real de contenedores entre instalaciones.
El proyecto anunciado reúne al puerto, la empresa tecnológica Inceptio Technology y el operador Group-GTS. De acuerdo con la información difundida por el puerto y reseñada por Container News, el camión transportará contenedores entre el depósito de Group-GTS en Kallo, en la margen izquierda, y terminales de la margen derecha. La intención es operar de día y de noche. Es un piloto anunciado, no una prueba de que ya exista una flota autónoma comercial desplegada de manera general.
La tecnología sale del recinto de pruebas
La edición de este año mostró aplicaciones por carretera, agua y ferrocarril. Hubo un tren controlado a distancia de OTIV, una embarcación interior operada remotamente por Seafar y camiones autónomos presentados por Zelostech, DAF y Volvo. Entre las demostraciones destacó un vehículo logístico de Zelostech autorizado a circular durante un año por vías públicas belgas sin conductor ni conductor de seguridad, en un trayecto que cruza ciudad, región y puerto.
La diversidad de vehículos importa porque una terminal no funciona como un circuito cerrado de camiones. El contenedor pasa por accesos, patios, depósitos, vías urbanas y conexiones interiores. Que una máquina pueda desplazarse por sí sola es una parte del problema; la operación también requiere coordinación con infraestructura, controles de seguridad, personal y otros modos de transporte. El piloto entre Kallo y las terminales pondrá a prueba justamente esa convivencia operativa en un entorno portuario.
Reglas claras para escalar
Las autoridades presentes en el encuentro subrayaron la necesidad de marcos legales claros y coordinación regulatoria en el Benelux. La autorización para una demostración concreta no resuelve por sí misma preguntas sobre responsabilidad, supervisión remota o funcionamiento al ampliar el número de vehículos. Por eso el paso hacia una ruta comercial debe observarse tanto por su desempeño como por el modo en que se integra con la regulación y las tareas cotidianas del puerto.
Amberes-Brujas vincula la movilidad autónoma con la eficiencia logística y con un ecosistema de tecnología portuaria que acompañe el desarrollo de nueva capacidad de contenedores. Ese objetivo todavía depende de resultados medibles. Los anuncios no incluyen en la información consultada una cifra de ahorro, productividad o reducción de emisiones atribuible al futuro piloto, de modo que sería prematuro adjudicarle esos efectos.
Una referencia para los puertos de la región
Para terminales del Caribe y Latinoamérica, el caso ofrece una pregunta concreta: ¿en qué tramo de un movimiento de carga tendría sentido probar la autonomía y qué condiciones tendrían que estar listas antes? Un recorrido repetitivo entre depósito y terminal puede facilitar la evaluación, pero cada puerto tiene cruces, tráfico, normas y necesidades diferentes. La experiencia belga será más valiosa como método de prueba que como receta para copiar sin adaptación.
El indicador decisivo no será la cantidad de vehículos exhibidos en una feria, sino la capacidad de sostener un servicio seguro y predecible con carga real. Con el piloto previsto para otoño, Amberes-Brujas se acerca a esa prueba y deja a la industria una forma más exigente de evaluar las promesas de automatización.
Fuente: Container News; información del Puerto de Amberes-Brujas.