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Amberes-Bruges y Filipinas trazan una hoja de ruta para modernizar puertos
Maritima

Amberes-Bruges y Filipinas trazan una hoja de ruta para modernizar puertos

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Filipinas prepara una nueva etapa de modernización portuaria apoyada en la experiencia de uno de los complejos logísticos más importantes de Europa. Port of Antwerp-Bruges International y la Philippine Ports Authority pondrán en marcha un grupo de trabajo para convertir su acuerdo de cooperación en una agenda concreta de formación, asesoría, planificación maestra e identificación de oportunidades de inversión. El movimiento busca elevar la capacidad operativa de los puertos filipinos y atender retos que van desde la congestión hasta la digitalización.

La alianza quedó renovada mediante un memorando de entendimiento de cinco años firmado el 21 de septiembre. El siguiente paso será instalar una fuerza de tarea con reuniones bimestrales. Ese mecanismo deberá ordenar prioridades y definir cómo la organización belga puede apoyar a la autoridad filipina en capacitación, asesoramiento técnico e inversiones. La cooperación no parte de cero: retoma vínculos previos entre ambas entidades y el Antwerp/Flanders Port Training Center.

El componente más inmediato será la formación. Funcionarios de la autoridad portuaria filipina participarán en cursos del centro de capacitación de Flandes y en encuentros especializados. La intención es transferir conocimientos aplicables a operaciones, seguridad, calidad de servicio, gobernanza y gestión de riesgos. Para una red portuaria extensa, con terminales que atienden mercados insulares y flujos internacionales, la capacitación continua puede convertirse en una herramienta práctica para reducir diferencias de desempeño entre instalaciones.

En el mediano plazo, la cooperación apunta a la planificación maestra. Port of Antwerp-Bruges International espera colaborar en el diseño de planes para los puertos filipinos y estudiar oportunidades de inversión. Todavía no se han anunciado terminales prioritarias: la autoridad local definirá cuáles proyectos requieren atención primero. Esa decisión será clave, porque un plan maestro no solo ordena obras; también alinea capacidad, accesos terrestres, zonas logísticas, tecnología y crecimiento de la demanda.

Otro frente es la descongestión de Manila. La organización belga contempla aportar experiencia para desarrollar puertas de entrada alternativas, mejorar la conectividad marítima doméstica y acelerar la digitalización. Distribuir mejor los flujos puede reducir presión sobre los principales recintos, pero requiere que los puertos secundarios ofrezcan servicios previsibles, conexiones eficientes y suficiente confianza comercial para atraer carga. La planificación de red será tan importante como la infraestructura física.

El acuerdo también incluye aplicaciones de puerto inteligente, operaciones verdes y optimización de terminales. En la práctica, esto abre espacio para revisar procesos de escala, intercambio de datos, asignación de muelles, trazabilidad y coordinación entre actores públicos y privados. La tecnología puede mejorar la visibilidad, aunque su impacto dependerá de que los procedimientos y responsabilidades estén claramente definidos antes de automatizarlos.

El momento tiene además una dimensión comercial. Filipinas y la Unión Europea avanzan hacia un acuerdo de libre comercio cuya firma se prepara para 2027. Una mayor relación comercial puede elevar las exigencias sobre capacidad portuaria, cumplimiento, conectividad y tiempos de despacho. Modernizar la red antes de que crezcan los intercambios permitiría absorber nuevos volúmenes con menos fricción y ofrecer una plataforma más competitiva para exportadores e importadores.

Para República Dominicana y el Caribe, la experiencia filipina ofrece una referencia útil. Ambos entornos dependen de redes insulares, conexiones de transbordo y coordinación entre puertos con funciones distintas. La lección no consiste en copiar un modelo europeo, sino en combinar transferencia técnica, formación local y planificación de largo plazo con prioridades propias. Una cooperación bien estructurada puede ayudar a que la inversión portuaria responda a la carga real y no a proyectos aislados.

El resultado se medirá cuando la fuerza de tarea traduzca el memorando en proyectos, calendarios e indicadores. Si logra conectar capacitación, digitalización, puertas alternativas y planificación maestra, Filipinas podría fortalecer su red como un sistema integrado. El reto será mantener el ritmo más allá de los anuncios y asegurar que cada iniciativa produzca mejoras visibles en capacidad, confiabilidad y servicio para los usuarios.

Fuente: PortCalls Asia.