El operador filipino 2GO comenzó a desplegar su primera flota de camiones eléctricos y ya llevó unidades a Cebu y Davao, dos mercados clave fuera de la capital. La expansión convierte una prueba inicial en una operación con mayor alcance geográfico y coloca la electrificación en un punto especialmente complejo de la cadena: la distribución de mercancías en ciudades y corredores insulares.
La compañía informó que está aumentando su flota eléctrica para responder a las necesidades de sus clientes y ofrecer soluciones logísticas con menos emisiones. Su matriz, SM Investments Corporation, señaló que los primeros vehículos ya están en circulación. Aunque no se divulgó el número total de unidades de esta fase, el despliegue muestra que la iniciativa dejó de estar limitada a un piloto concentrado en una sola ubicación.
2GO inició pruebas con camiones eléctricos en noviembre de 2025 junto con Eclimo Electric Management. Al cierre de ese año operaban dos unidades, según el informe de sostenibilidad de SM Investments. La nueva etapa permite observar cómo se comportan los vehículos en condiciones diferentes de tráfico, distancia, clima y disponibilidad de carga, factores que determinan si una tecnología puede escalar con resultados consistentes.
Cebu, en Visayas, y Davao, en Mindanao, son plazas relevantes para medir ese desempeño. La logística filipina depende de conexiones entre islas y de recorridos urbanos que enlazan puertos, almacenes y puntos de entrega. En ese contexto, los camiones eléctricos pueden aportar ventajas en rutas repetitivas y bien planificadas, donde el operador conoce kilometraje, ventanas de servicio y tiempos de retorno a una base con infraestructura de carga.
La electrificación, sin embargo, exige mirar más allá de la compra del vehículo. La autonomía útil, el peso transportado, el tiempo de recarga y la disponibilidad de mantenimiento influyen en la productividad diaria. También importa la fuente de la energía y la capacidad de la red eléctrica en los centros operativos. El ahorro en combustible debe compararse con la inversión inicial, la infraestructura y cualquier cambio necesario en la programación.
2GO está conectando esta iniciativa terrestre con su negocio marítimo. La empresa equipa buques para facilitar el transporte de vehículos eléctricos entre islas. Sus naves de pasajeros MV 2GO Masikap y MV 2GO Masinag ya fueron adaptadas para esa función, y existe la intención de extender la capacidad a más embarcaciones. Esa integración puede ayudar a desarrollar un ecosistema nacional de movilidad eléctrica, no solo una flota propia.
La compañía también había firmado un acuerdo con la Electric Vehicle Association of the Philippines para impulsar el transporte sostenible. La combinación de alianzas técnicas, pruebas operativas y expansión regional reduce parte de la incertidumbre que acompaña a una adopción temprana. Lo importante será publicar resultados sobre utilización, autonomía, disponibilidad y reducción de emisiones para que clientes y otros operadores puedan evaluar el desempeño real.
Para República Dominicana y otros mercados caribeños, el caso resulta cercano. Las cadenas insulares suelen combinar tramos marítimos con distribución terrestre de corta o media distancia, una configuración compatible con flotas eléctricas basadas en rutas fijas. Puertos, parques logísticos, supermercados y centros de distribución podrían funcionar como puntos de recarga, siempre que la planificación energética acompañe el crecimiento de la flota.
El despliegue de 2GO no resuelve por sí solo la descarbonización del transporte de carga, pero sí ofrece una prueba operativa en un entorno insular. Su valor estará en demostrar dónde los camiones eléctricos mejoran costos y servicio, qué rutas todavía presentan límites y cómo coordinar la infraestructura terrestre con el movimiento marítimo. Esa evidencia puede acelerar decisiones más precisas en otros mercados con desafíos similares.
Fuente: PortCalls Asia.