El Puerto de Los Ángeles reunió a educadores, proveedores de capacitación y representantes de la industria marítima para iniciar encuentros presenciales de POLA TEACH, un programa orientado a preparar trabajadores para labores relacionadas con equipos de carga y camiones de cero emisiones. La iniciativa se centra en las habilidades necesarias para operar y mantener la maquinaria que acompaña la transición tecnológica de las terminales.
La reunión del 28 de octubre fue la primera ocasión en que los participantes pudieron encontrarse presencialmente y conocer de cerca las operaciones portuarias. El proyecto había comenzado con una sesión virtual en octubre de 2025 y continuará con reuniones trimestrales dedicadas a tipos específicos de equipos.
La transición también requiere personal preparado
El cambio de maquinaria en un puerto implica más que adquirir vehículos o equipos. Las tareas diarias incluyen operación segura, diagnóstico, mantenimiento y reparación, y cada tecnología puede requerir conocimientos distintos. POLA TEACH plantea acercar a los participantes a fabricantes, operadores de terminales, propietarios de equipos y técnicos de reparación para entender qué capacidades se necesitan en el trabajo.
El programa busca conectar centros educativos y formación laboral con las necesidades que surgen en el sector de movimiento de mercancías. El puerto ha presentado el desarrollo de talento como parte de su transición más amplia hacia operaciones de cero emisiones, guiada por el Plan de Acción de Aire Limpio de los puertos de San Pedro Bay.
La información publicada no detalla el número de participantes, la cantidad de cursos, certificaciones ni plazas de empleo que se crearán. Por ello, el alcance debe entenderse como una iniciativa de colaboración y formación en desarrollo, no como evidencia de que ya exista una nueva fuerza laboral certificada o de que se hayan sustituido todos los equipos actuales.
Una dimensión operativa para los puertos
En una terminal, la disponibilidad de maquinaria depende tanto de los activos como de las personas que los operan y mantienen. Cuando se incorporan nuevas soluciones energéticas, las competencias de los trabajadores pueden afectar la continuidad del servicio y el tiempo que el equipo permanece disponible. La coordinación entre instituciones educativas y empresas ofrece una vía para anticipar esa demanda.
El esquema trimestral permitirá que los encuentros se concentren sucesivamente en distintos tipos de equipos, de acuerdo con la información difundida por el puerto. Esa cadencia puede facilitar conversaciones técnicas más específicas que una actividad aislada, aunque los resultados deberán medirse con datos posteriores sobre formación, contratación y desempeño operativo.
Para América Latina y el Caribe, la experiencia plantea una cuestión práctica: los proyectos de modernización portuaria deben considerar desde el inicio quién operará la tecnología y quién podrá darle servicio localmente. No existe una fórmula única para todas las terminales, pues el tipo de carga, el tamaño del patio, la infraestructura energética y la disponibilidad de repuestos varían. La iniciativa de Los Ángeles muestra una respuesta basada en alianzas entre educación e industria; su eficacia se conocerá conforme se publiquen resultados medibles de las siguientes etapas.
Fuente: Puerto de Los Ángeles.