La Administración Marítima de Estados Unidos (MARAD) aprobó el 28 de octubre la licencia para construir y operar una terminal marítima de exportación de gas natural licuado (GNL) de ST LNG, LLC, frente a la costa de Matagorda, Texas. La obra, cuyo costo estimado por la agencia asciende a 8.200 millones de dólares, tendría una ubicación mar adentro y no comenzaría a construirse antes de 2027, según el calendario difundido por el Gobierno estadounidense.
MARAD indica que el puerto se situaría aproximadamente a 10,4 millas de la costa. El proyecto incluiría cuatro sistemas de licuefacción con capacidad nominal individual de 2,1 millones de toneladas por año, plataformas, unidades flotantes de almacenamiento, sistemas de amarre y un gasoducto de conexión. La capacidad exportadora adicional estimada por la agencia sería de entre 7% y 9%.
Una autorización que abre la siguiente etapa
La aprobación de la licencia es un hito regulatorio, pero no significa que la instalación esté construida ni que ya pueda operar. El cronograma presentado por MARAD prevé el inicio de las obras en 2027 y la puesta en servicio en 2029. Esos plazos dependen de que el proyecto avance por las fases necesarias y mantenga las condiciones previstas.
El diseño mar adentro busca trasladar parte de la actividad de los buques lejos de zonas costeras más congestionadas. MARAD sostiene que esta ubicación podría reducir riesgos asociados con el tráfico de embarcaciones y que la tramitación incluyó coordinación con la Guardia Costera, agencias federales y el estado de Texas. Esas son afirmaciones de la agencia; los impactos deberán contrastarse con la evaluación del proyecto y su operación futura.
La licencia forma parte de la cadena logística energética: el gas debe llegar a la planta, transformarse mediante licuefacción, almacenarse y transferirse a buques especializados para su transporte. El abastecimiento de gas previsto para la terminal se vincularía con instalaciones de almacenamiento y procesamiento existentes a través de infraestructura de gasoductos.
Implicaciones para el transporte marítimo
Una terminal de exportación de GNL puede sumar demanda de servicios marítimos, almacenamiento flotante, remolque, practicaje, mantenimiento y coordinación portuaria. También requiere protocolos específicos para una carga que se mueve en estado criogénico y una planificación coordinada entre instalaciones en tierra y operaciones mar adentro.
La magnitud estimada del proyecto lo convierte en una iniciativa relevante para observar la capacidad exportadora de Estados Unidos y la infraestructura que la sostiene. Sin embargo, el anuncio no permite anticipar por sí solo qué rutas comerciales se utilizarán, quiénes serán los compradores ni qué efecto tendrá sobre los precios energéticos internacionales.
Para el Caribe y América Latina, el desarrollo de terminales en el Golfo de México merece seguimiento por la proximidad de esa región a corredores marítimos y mercados energéticos del hemisferio. Cualquier efecto sobre flujos regionales dependerá de la fecha real de entrada en operación, de los contratos comerciales y de la disponibilidad de buques y capacidad de transporte. Por ahora, el hecho confirmado es la aprobación de la licencia y el calendario previsto por MARAD.
Fuente: MARAD.