El Gobierno de la India ha iniciado maniobras de emergencia para garantizar el abastecimiento de Gas Licuado de Petróleo (GLP) tras el cierre técnico del Estrecho de Ormuz, la medida busca proteger el consumo residencial frente a la interrupción del flujo desde Medio Oriente, región que provee el 90% de las importaciones de este combustible al país.
Con un consumo anual que alcanzó las 33 millones de toneladas en 2025, India enfrenta un escenario crítico, su producción interna apenas cubre el 40% de la demanda y sus inventarios actuales solo garantizan entre 7 y 10 días de autonomía
Ante esto, las autoridades han ordenado a las refinerías locales elevar su producción en un 10% y han impuesto restricciones estrictas al uso industrial y comercial para priorizar los hogares.
Para compensar el déficit, India ha comenzado a gestionar cargamentos de emergencia desde Estados Unidos, Canadá, Argelia, Noruega y Argentina, no obstante, esta diversificación enfrentan obstáculos.
Mientras que un buque desde Medio Oriente tarda entre 10 y 12 días en llegar a las costas indias, las rutas desde el Golfo de Estados Unidos requieren de 35 a 40 días, lo que impide una reposición inmediata de los inventarios.
El mercado indio exige mezclas de GLP con una proporción específica y elevada de butano, los cargamentos de fuentes alternativas suelen requerir procesos adicionales de mezcla para cumplir con los estándares de seguridad y eficiencia de las estufas y sistemas industriales del país.