Nueva York – Los comerciantes internacionales de cobre están apresuradamente redirigiendo cargamentos del metal rojo hacia China, en un intento por encontrar destinos alternativos antes de la entrada en vigor del nuevo arancel del 50% impuesto por el presidente estadounidense Donald Trump, que comenzará a aplicarse a partir del 1 de agosto.
El arancel, parte de una política más amplia de proteccionismo industrial para estimular la producción nacional de insumos estratégicos —como semiconductores, baterías y municiones—, no ha detallado qué productos específicos de cobre serán afectados ni si se otorgarán excepciones.
Esto ha generado una fuerte incertidumbre entre los comerciantes, quienes hasta ahora habían apostado por el mercado estadounidense.
Desde fines de junio, se ha observado un aumento sostenido en las ofertas de cargamentos a compradores chinos, según reportes de operadores con sede en China que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato. Uno de ellos señaló haber recibido una oferta por un lote de 1.500 toneladas métricas procedente de Sudamérica, con entrega prevista para fines de julio o inicios de agosto, evidenciando la urgencia de los vendedores.
«Los cargamentos que no lleguen a Estados Unidos antes de la fecha límite del arancel necesitan nuevos destinos. China, como el mayor consumidor mundial de cobre, se presenta como una opción clave», comentó Albert Mackenzie, analista de cobre de Benchmark Mineral Intelligence. Agregó que si menos cobre chileno llega a Estados Unidos y comienza a fluir hacia Europa o Asia, «el mercado global podría experimentar una redistribución temporal de oferta», se informó.
Sin embargo, solo los cargamentos ya embarcados o en tránsito desde América Latina lograrían cumplir con el plazo antes de la implementación del arancel, y aún así «los tiempos están muy ajustados», según fuentes logísticas.