Santo Domingo, R.D.- La distribución de los fondos recaudados por la industria marítima y la regulación de los biocombustibles y del gas natural licuado (GNL) se han consolidado como los principales puntos de fricción en las negociaciones del Marco de Cero Neto (Net Zero Framework, NZF) de la Organización Marítima Internacional (OMI).
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, ha instado a los Estados miembros a alcanzar un acuerdo de compromiso que permita a la industria avanzar en su proceso de descarbonización, en un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas y debates sobre el multilateralismo.
El NZF estaba previsto inicialmente para su aprobación en el MEPC 83, en abril, con entrada en vigor tras una sesión extraordinaria del comité en octubre.
Sin embargo, el marco fue vetado por las delegaciones de Estados Unidos y Arabia Saudí, lo que llevó a la decisión de posponer la votación durante un año.
“Nuestro papel en este momento es tener en cuenta el clima global en relación con el multilateralismo y las negociaciones sobre el cambio climático, así como los resultados de la COP30 en Brasil; nuestro enfoque está en la sustancia”, señaló Domínguez.
El secretario general subrayó que el camino a seguir pasa por atender algunas de las principales preocupaciones expresadas por los Estados miembros, especialmente en relación con cómo se distribuirán los fondos generados por la industria marítima y qué marco regulatorio se aplicará al GNL y a los biocombustibles.
En este sentido, diversos actores consideran que las actuales regulaciones sobre el GNL son excesivamente estrictas, argumentando que este combustible podría desempeñar un papel de transición, aunque las penalizaciones previstas para el GNL con alto contenido de metano podrían hacerlo económicamente inviable.
Algunos armadores advierten de que sobrepenalizar el GNL, en ausencia de alternativas plenamente disponibles, podría resultar perjudicial para la industria.
Otros sectores defienden que la prioridad debe centrarse en mejorar la eficiencia de los buques mediante tecnologías ya existentes, como la lubricación por aire, el uso de energía eólica auxiliar o una planificación meteorológica más avanzada, como complemento a la transición energética.
La OMI reconoce que no existe unanimidad sobre todos los elementos del NZF. Según Domínguez, los Estados miembros se dividen en tres grandes grupos: quienes apoyan plenamente el marco, quienes tienen objeciones parciales pero aceptables y quienes mantienen preocupaciones más profundas.
No obstante, recordó que la organización cuenta con “una estrategia acordada en 2023, cuyos objetivos fueron reafirmados durante la última Asamblea”.
Como organismo regulador, la OMI tiene el mandato de proteger el medio ambiente, incluida la mitigación de la contaminación atmosférica, lo que obliga a avanzar mediante consensos que respeten los distintos puntos de vista.
A comienzos de este mes, la administración Trump anunció su retirada de 66 organizaciones internacionales, entre ellas la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, aunque no incluyó a la OMI en dicha decisión.
Por su parte, la gerente de regulación de BIMCO, Katerina Elikonida Maroudi, ha analizado junto a expertos del sector el impacto que tendrá el retraso de un año del NZF en ámbitos clave como la tecnología, la estrategia comercial, las operaciones marítimas, el personal y la colaboración sectorial.