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Buque de carga con rotores eólicos y conexión eléctrica en puerto
Tecnología

DNV pide medir resultados reales antes de escalar tecnologías verdes en la flota

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La descarbonización marítima está pasando de las promesas a una etapa más exigente: demostrar qué tecnologías ahorran combustible en condiciones reales. En su segundo foro sobre eficiencia energética, DNV reunió a especialistas para examinar soluciones que van desde modificaciones hidrodinámicas y propulsión eólica hasta combustibles alternativos, energía en puerto y captura de carbono a bordo.

El mensaje central fue prudente y práctico. Una solución que funciona en un buque no necesariamente produce el mismo resultado en otro. El diseño del casco, la velocidad, la ruta, el clima y el perfil de carga cambian el rendimiento, por lo que las decisiones deben apoyarse en una línea base confiable y en mediciones posteriores a la instalación.

Del catálogo tecnológico a la evidencia operativa

Entre las experiencias presentadas se mencionaron más de 180 proyectos de modificación de proa. Este tipo de intervención busca mejorar el flujo del agua y reducir la resistencia, pero su retorno depende de cómo opera la embarcación. Un cambio diseñado para una velocidad específica puede perder valor si el buque navega la mayor parte del tiempo fuera de ese rango.

La propulsión asistida por viento también ganó espacio en la conversación. Rotores y otras tecnologías pueden reducir la demanda del motor principal, aunque su desempeño varía según la ruta y las condiciones meteorológicas. Por eso, comparar resultados requiere separar el efecto del equipo de factores como corrientes, oleaje y cambios de velocidad.

Combustibles, electricidad y límites de infraestructura

El foro abordó el uso de gas natural licuado y biometano, junto con la conexión eléctrica de los buques durante la estancia en puerto. La energía en tierra puede reducir emisiones locales y ruido al apagar los motores auxiliares, pero su expansión depende de inversiones coordinadas en terminales, redes eléctricas y equipos compatibles a bordo.

También se discutieron opciones más incipientes, como la captura de carbono embarcada y la energía nuclear. Son alternativas con desafíos técnicos, regulatorios y económicos distintos. Evaluarlas exige considerar no solo el rendimiento en el buque, sino también la infraestructura, la seguridad y el ciclo completo de la energía utilizada.

Los datos como activo operativo

DNV destacó la importancia de contar con datos de emisiones confiables para reportar, supervisar y decidir. La medición no debe limitarse al cumplimiento normativo. Bien estructurada, permite detectar desviaciones, comparar viajes, verificar ahorros y decidir si una prueba merece ampliarse a otros buques.

La metodología propuesta puede resumirse en cinco pasos: establecer una línea base, elegir una medida adecuada para el buque, probarla, verificar el resultado y solo entonces escalarla. Este enfoque reduce el riesgo de invertir en soluciones que lucen prometedoras en condiciones teóricas pero no encajan con la operación real.

Implicaciones para puertos y navieras regionales

Para el Caribe y América Latina, la discusión es especialmente relevante. Muchas flotas operan con márgenes ajustados y no pueden absorber experimentos costosos sin evidencia. Al mismo tiempo, puertos de la región deberán decidir cuándo invertir en suministro eléctrico, combustibles alternativos o sistemas de intercambio de datos.

Las empresas pueden comenzar con medidas de menor complejidad: calidad de datos, mantenimiento del casco, optimización de velocidad y pruebas controladas. La ventaja de medir bien es que cada inversión genera aprendizaje útil para la siguiente. En la transición energética marítima, la tecnología importa, pero la evidencia decidirá qué soluciones sobreviven a la operación cotidiana.

Fuente: Maritimes.gr.