En el tablero de la geopolítica mundial, pocos lugares tienen tanto peso como el Estrecho de Ormuz, esta pequeña franja de agua, que separa a Omán de Irán y conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, no es solo un accidente geográfico, es la arteria principal por la que fluye la energía que mueve al planeta
A medida que avanzamos en 2026, los datos más recientes de la ONU (Comercio y Desarrollo) subrayan una realidad innegable, cualquier interrupción en este punto geográfico tendría consecuencias sísmicas en los mercados internacionales
Radiografía del Comercio por el Estrecho
Para entender la magnitud de este paso, basta con observar la cuota de mercado del comercio marítimo mundial que lo atraviesa semanalmente, No se trata solo de combustible para vehículos, hablamos de la base de la industria química y la seguridad alimentaria global
Producto Participación en el Comercio Mundial (%)
Petróleo crudo 38%
Gas licuado de petróleo (GLP) 29%
Gas natural licuado (GNL) 19%
Productos petrolíferos refinados 19%
Productos químicos (inc. fertilizantes) 13%
Contenedores 3%
Carga a granel seca 2%
Si miramos hacia atrás, en 2024 el Estrecho ya gestionaba aproximadamente 20 millones de barriles por día (bpd) para ponerlo en perspectiva, eso representaba una cuarta parte de todo el petróleo transportado por mar en el mundo
Hoy, la composición de esa carga se divide de forma clara:
Petróleo crudo y condensado: 14 millones de bpd
Productos refinados: 6 millones de bpd
El hecho de que casi el 40% del petróleo crudo mundial pase por este embudo de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, explica por qué cualquier tensión en la zona dispara inmediatamente los precios de los futuros del Brent y el WTI
Aunque el crudo suele acaparar los titulares, la dependencia global del Gas Natural Licuado (19%) y del GLP (29%) que sale de la región es crítica para la transición energética y el consumo doméstico en Asia y Europa. Asimismo, el 13% de los productos químicos y fertilizantes que transitan por aquí son piezas fundamentales para la agricultura a gran escala
El Estrecho de Ormuz sigue siendo el barómetro de la estabilidad económica, en un mundo hiperconectado, su relevancia no ha disminuido con las nuevas energías, por el contrario, la eficiencia y el volumen de carga que maneja lo mantienen como el nodo logístico más sensible del globo