La transformación digital está redefiniendo la manera en que los países producen, comercian y participan en la economía mundial. En este escenario, el comercio electrónico ha dejado de ser únicamente un canal de ventas para convertirse en un factor estratégico de competitividad, innovación y crecimiento económico, especialmente para las economías en desarrollo.
Con esta visión, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) continúa consolidando su liderazgo internacional mediante una agenda que busca fortalecer las capacidades digitales de los países y garantizar que la economía digital contribuya de forma efectiva al desarrollo sostenible.
La organización considera que la digitalización representa una oportunidad para ampliar la participación de las pequeñas y medianas empresas en el comercio internacional, incrementar la productividad, generar empleos de mayor valor agregado y facilitar la integración de los países en las cadenas globales de suministro. Sin embargo, advierte que estos beneficios solo podrán materializarse si existen políticas públicas, infraestructura tecnológica y marcos regulatorios capaces de reducir las brechas digitales.
Para alcanzar estos objetivos, la UNCTAD estructura su trabajo sobre cuatro pilares fundamentales: investigación, cooperación técnica, empoderamiento de las mujeres y coordinación internacional.
En materia de investigación, la entidad produce análisis que sirven como referencia para gobiernos, organismos multilaterales y sector privado. Sus Informes sobre la Economía Digital evalúan las tendencias globales relacionadas con los datos, el comercio electrónico, las plataformas digitales y los nuevos modelos de negocio, aportando evidencia para la formulación de políticas públicas orientadas a fortalecer la competitividad de las economías.
Uno de los componentes con mayor impacto para los países en desarrollo es la cooperación técnica. A través de evaluaciones de preparación para el comercio electrónico, la UNCTAD analiza el estado del ecosistema digital de cada nación e identifica las reformas necesarias para mejorar aspectos como infraestructura tecnológica, sistemas de pago, logística, conectividad, capacidades empresariales, comercio digital y marcos legales.
Estas evaluaciones se convierten posteriormente en hojas de ruta que permiten diseñar estrategias nacionales de comercio electrónico y acelerar la transformación digital de los sectores productivos.
La organización también brinda asistencia especializada para modernizar las normativas relacionadas con la competencia, la protección del consumidor y el comercio digital, además de capacitar a legisladores, autoridades regulatorias y responsables de políticas públicas en la construcción de entornos jurídicos adaptados a la economía digital.
Otro aspecto relevante consiste en el fortalecimiento de las estadísticas oficiales sobre comercio electrónico y economía digital, un elemento clave para que los gobiernos puedan diseñar políticas basadas en evidencia y medir el impacto de la digitalización sobre la productividad y el comercio.
La inclusión constituye otro de los ejes centrales de esta estrategia. Mediante la iniciativa eTrade for Women, la UNCTAD impulsa el liderazgo de mujeres emprendedoras en mercados digitales, facilitando el acceso a redes internacionales, capacitación y espacios de incidencia en políticas públicas. Paralelamente, su Programa de Comercio, Género y Desarrollo promueve que las estrategias nacionales de comercio electrónico incorporen una perspectiva de igualdad de oportunidades.
En el ámbito internacional, la UNCTAD promueve la construcción de consensos para avanzar hacia una gobernanza digital más coordinada. Para ello organiza foros intergubernamentales, impulsa la Semana Digital de la UNCTAD y coordina la iniciativa eTrade for All, una plataforma que reúne a gobiernos, organismos multilaterales, empresas y organizaciones internacionales para acelerar el desarrollo del comercio electrónico.
Asimismo, mantiene una estrecha colaboración con la Oficina del Enviado del Secretario General de las Naciones Unidas para la Tecnología, además de organismos como el G20, la OCDE y los BRICS, con el propósito de promover políticas que permitan aprovechar la economía digital como herramienta para impulsar un crecimiento más inclusivo y sostenible.
La logística, pieza clave del comercio digital
Para el sector logístico, el avance del comercio electrónico representa una transformación estructural. El crecimiento de las ventas digitales incrementa la demanda de servicios de almacenamiento inteligente, distribución de última milla, digitalización aduanera, trazabilidad en tiempo real, automatización de centros logísticos e integración tecnológica entre fabricantes, operadores logísticos, puertos, aeropuertos y plataformas de comercio electrónico.
Esta evolución exige inversiones en infraestructura física y digital, talento especializado y sistemas interoperables que permitan cadenas de suministro más ágiles, resilientes y sostenibles.
En este contexto, la visión de la UNCTAD refuerza la necesidad de que los países no solo adopten tecnologías digitales, sino que construyan ecosistemas capaces de integrar comercio, logística, innovación y desarrollo productivo. Para economías como la República Dominicana, que aspiran a consolidarse como un hub logístico regional, el fortalecimiento del comercio electrónico y de la economía digital representa una oportunidad estratégica para atraer inversión, generar empleo de calidad y aumentar su competitividad en los mercados internacionales.