Lite Shipping anunció que permitirá el transporte de vehículos eléctricos en sus ferris, pero bajo un conjunto de medidas específicas para reducir los riesgos asociados con las baterías de ion-litio. La decisión introduce una respuesta operativa a un desafío que crece al mismo ritmo que la movilidad eléctrica: cómo trasladar automóviles con nuevas características de incendio en espacios cerrados a bordo.
La naviera, que opera rutas entre islas de Visayas y Mindanao en Filipinas, exigirá que los vehículos permanezcan apagados durante la travesía y que ninguna persona se quede dentro. Las unidades deberán ubicarse en zonas con ventilación adecuada, mientras la tripulación contará con equipos preparados para incendios eléctricos y de baterías.
Un riesgo distinto al de los combustibles tradicionales
Las baterías de litio pueden entrar en un proceso de calentamiento acelerado que resulta difícil de controlar con métodos convencionales. En la cubierta de un ferry, donde los vehículos se encuentran próximos y el acceso puede ser limitado, la detección temprana, la ventilación y la capacidad de enfriamiento son elementos esenciales.
La política de Lite Shipping busca establecer condiciones mínimas mientras las autoridades completan reglas más detalladas. Según la información disponible, la normativa vigente en Filipinas no aborda de manera explícita todas las condiciones para el transporte marítimo de vehículos eléctricos, por lo que cada operador debe definir procedimientos propios dentro de sus responsabilidades de seguridad.
La importancia de protocolos verificables
Permitir el embarque no debería reducirse a una autorización administrativa. El control comienza en la terminal, con la declaración correcta del tipo de vehículo y la revisión de daños visibles, y continúa con la asignación del espacio, la separación entre unidades y la vigilancia durante el viaje. También requiere entrenamiento para distinguir una falla eléctrica de un incendio convencional.
La compañía deberá comprobar que los equipos están disponibles en cada buque y que las tripulaciones practican escenarios realistas. La respuesta efectiva depende de una cadena completa: detección, comunicación, aislamiento, enfriamiento y coordinación con los servicios de emergencia del puerto de destino.
Una señal para las rutas insulares del Caribe
La experiencia filipina resulta relevante para el Caribe, donde los ferris y buques de carga rodada conectan territorios insulares y transportan una proporción creciente de vehículos importados. A medida que aumente el parque eléctrico, terminales, aseguradoras y navieras necesitarán criterios comunes para reservas, inspección, estiba y atención de incidentes.
República Dominicana también puede extraer una lección preventiva. La expansión de la movilidad eléctrica exige revisar si los puertos cuentan con espacios seguros de espera, si los manifiestos identifican correctamente las unidades y si los planes de emergencia contemplan baterías de alta energía.
La medida llega después de un incendio mortal ocurrido en septiembre a bordo del MV June Aster, un antecedente que elevó la atención sobre la seguridad en ferris. Aunque cada incidente requiere una investigación técnica independiente, el contexto subraya la urgencia de convertir las precauciones en procedimientos auditables.
La transición hacia vehículos eléctricos no se detendrá en la puerta del puerto. Su crecimiento obligará a adaptar infraestructura, seguros, capacitación y regulación marítima. Lite Shipping da un paso práctico; el reto será demostrar que las medidas funcionan de forma uniforme en toda su flota.
Fuente: PortCalls Asia.