La protesta digital de agentes aduanales en Manila fue pausada el 8 de octubre, después de que la asociación del sector afirmara que los operadores portuarios estaban aceptando continuamente los contenedores vacíos de navieras extranjeras. La pausa alivia una tensión que amenazaba el retiro de carga, pero no resuelve las diferencias entre agentes, transportistas, terminales, navieras y autoridades sobre el manejo de equipos, los costos y la congestión terrestre.
La Practicing Customs Brokers Association of the Philippines Inc. dijo que International Container Terminal Services Inc. y Asian Terminals Inc. estaban recibiendo los vacíos para su evacuación fuera del país. PortCalls Asia indicó que no pudo verificar de manera independiente esa afirmación. Por separado, datos proporcionados por Asian Terminals mostraban que los movimientos de camiones en Manila South Harbor se habían mantenido dentro del rango diario habitual desde el 5 de octubre.
Una pausa, no un acuerdo definitivo
La distinción entre el fin de una protesta y la resolución del problema importa para los importadores. La asociación anunció que suspendía temporalmente su “protesta digital y día de descanso” porque, según ella, se atendía su demanda inmediata sobre la aceptación de contenedores vacíos. No declaró resueltos todos los reclamos. Su exigencia principal de que las navieras extranjeras retiren sus equipos vacíos continúa en la agenda.
El paro independiente de varios grupos de transporte, denominado “trucking holiday”, también tenía previsto concluir el 8 de octubre. Las organizaciones pidieron diálogo inmediato y soluciones coordinadas entre agencias públicas, navieras, terminales y gobiernos locales. Su acción puso de relieve que el problema de los vacíos no opera aislado: cuando un depósito no acepta un equipo, el conductor pierde tiempo y el contenedor puede quedarse ocupando espacio dentro o fuera de la terminal.
La disputa por el espacio y los costos
Los grupos involucrados enumeraron seis cuestiones: devolución de contenedores vacíos, cargos de destino que consideran poco regulados, escasez de conductores de camiones articulados, requisitos de seguro para tractocamiones, restricciones y peajes de circulación, y el sistema de citas de terminal. Cada una puede producir costos distintos en horas de trabajo, combustible, almacenamiento y disponibilidad de equipos.
La devolución eficiente de los vacíos es crucial para mantener la rotación de contenedores. Si las navieras no pueden recogerlos o redirigirlos, el inventario se acumula y reduce la capacidad útil de los patios. Al mismo tiempo, una solución que dependa solo de aumentar los retiros puede trasladar la congestión a los accesos, depósitos o carreteras. La coordinación entre horarios, citas y transporte terrestre debe acompañar cualquier medida para despejar espacio.
Qué dicen los datos disponibles
PortCalls reportó que Asian Terminals registró 1.435 viajes de camión en Manila South Harbor el lunes 5 de octubre: 756 retiros de importación y 679 recepciones de exportaciones cargadas o contenedores vacíos. El medio señaló que esos movimientos estuvieron dentro de la media diaria normal. Esta información sirve como contraste con las afirmaciones de los manifestantes, pero no describe por sí sola toda la actividad del Manila International Container Port ni permite medir cada impacto de la protesta.
La información disponible muestra versiones y alcances distintos. La asociación informó que las terminales aceptaban los equipos; el operador compartió cifras de tráfico en otra instalación; y las asociaciones de transportistas mantuvieron sus reclamos estructurales. Para evaluar el resultado se necesitará observar si la aceptación de vacíos continúa, si baja el tiempo de espera y si los camiones logran más viajes por jornada.
Lecciones para los puertos del Caribe
Los puertos dominicanos y caribeños pueden reconocer en Manila un riesgo operativo común: el desequilibrio entre contenedores cargados y vacíos puede bloquear patios y elevar costos aun cuando el muelle siga atendiendo buques. Compartir datos sobre inventario, citas, capacidad de depósitos y movimientos diarios ayuda a diferenciar un reclamo puntual de una congestión persistente.
La pausa de la protesta es un avance inmediato, no una garantía de normalidad duradera. Si las partes no acuerdan reglas previsibles para la recepción de equipos, asignación de espacios y cobros, la tensión podría reaparecer cuando cambie el volumen o se acumulen nuevas unidades. Un diálogo con indicadores comunes permitirá proteger el flujo de carga sin convertir cada desacuerdo comercial en una interrupción del servicio.
Fuente: PortCalls Asia.