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Imagen editorial: Navegantes, Itajaí y Manaos, Brasil
Maritima

Navegantes acumula cinco días de espera para atraque mientras la logística brasileña ajusta sus planes

5 min de lectura

Un buque portacontenedores puede pasar varios días esperando antes de comenzar su operación, incluso cuando el puerto permanece abierto. En la actualización operacional correspondiente al 30 de septiembre–6 de octubre, Navegantes, en Brasil, registró un promedio cercano a cinco días para obtener sitio de atraque, el mayor de los puertos de las Américas incluidos en el análisis publicado por MundoMaritimo a partir de datos de Kuehne+Nagel.

Lázaro Cárdenas, en México, ocupó el siguiente lugar con alrededor de 3,4 días. Las cifras no representan el promedio de todos los buques ni de toda clase de servicio: la plataforma Seaexplorer calcula la espera de los portacontenedores de servicios principales que permanecen en áreas de fondeo designadas y excluye feeders, naves inactivas y barcos que atraviesan el fondeadero sin intención de recalar.

La espera refleja más que el muelle

En Navegantes, la ocupación del patio se situaba en 78%, según información de Hapag-Lloyd recogida en el actualización. Los tiempos de espera de los buques superaban 24 horas y Portonave realizaba obras civiles para recibir naves de mayor tamaño. El proyecto y la congestión actual pueden coincidir, pero la fuente no atribuye toda la demora a una sola causa.

Las esperas se forman por la combinación de ventanas de atraque, llegada de barcos, disponibilidad de equipos y capacidad para movilizar contenedores dentro y fuera de la terminal. Si un patio tiene ocupación alta o las conexiones terrestres no retiran carga con suficiente velocidad, la terminal cuenta con menos espacio para organizar nuevas operaciones. La capacidad anunciada para atender naves mayores tampoco elimina automáticamente los cuellos de botella de acceso o almacenamiento.

El panorama varía dentro de Brasil. Itajaí reportó cerca de dos días de espera y una mejoría operativa frente a la semana anterior, pese a condiciones meteorológicas adversas. Manaos registraba alrededor de un día, pero el actualización alertaba sobre posibles restricciones a la navegación por el inicio de la temporada seca del río Amazonas.

El clima y el río cambian el horizonte

Las previsiones citadas de Maersk sitúan posibles impactos operativos entre el 19 de octubre y el 22 de noviembre, y restricciones de capacidad entre el 23 de noviembre y el 27 de diciembre. Son periodos prospectivos, no observaciones ya confirmadas. Las empresas que dependen de la vía fluvial tendrán que seguir los niveles del río y los avisos de navegación para confirmar si se materializan.

En México, la tormenta tropical Rachel provocó lluvias intensas en la costa del Pacífico durante el periodo analizado y pudo alterar las operaciones de Lázaro Cárdenas, el movimiento de carga y las conexiones por tierra. Manzanillo presentaba una espera promedio cercana a 1,4 días, pero su desempeño estaba condicionado por demoras aduaneras, ocupación de terminales y restricciones de acceso de camiones.

Los Ángeles tenía cerca de un día de espera en atraque, aunque persistían problemas ferroviarios y de transporte terrestre. Esta diferencia recuerda que un puerto puede resolver la fila de buques y mantener retrasos en la salida de la carga por tierra. La conectividad intermodal es parte del mismo rendimiento logístico.

Cómo interpretar el indicador

Seaexplorer clasifica una disrupción como leve cuando la espera promedio supera dos días y elevada cuando excede cuatro. También considera factores como ocupación del patio, huelgas, desastres naturales y problemas intermodales. El indicador ofrece una lectura comparable, pero no es una medición completa de cada terminal ni de cada naviera.

Para planificar una importación o exportación, conviene revisar la fecha del actualización, la ruta y la terminal específica. Una demora media de cinco días puede ser importante para una operación con ventanas estrechas, pero no significa que cada embarque espere exactamente ese tiempo. El desvío a otro puerto, la reprogramación del camión o el uso de inventario de seguridad deben evaluarse con el itinerario completo.

Una señal para cadenas regionales

La experiencia brasileña es pertinente para los puertos del Caribe y América Latina, donde clima, carreteras, ferrocarriles y concentración de arribos pueden combinarse para extender los tiempos. Los importadores dominicanos que reciben carga conectada a hubs regionales pueden vigilar cambios de programación y disponibilidad de transbordo sin asumir que un retraso en Brasil se trasladará automáticamente a sus rutas.

La prioridad de los operadores es tratar la espera como un indicador de red: monitorear buques, patio, aduanas y conexiones terrestres en conjunto. La actualización muestra que la congestión no tiene una sola forma. Navegantes enfrenta una espera prolongada, Manaos se prepara para condiciones fluviales más restrictivas y otros puertos gestionan demoras en sus corredores terrestres.

Fuente: MundoMaritimo.