Lo que muchos temían ha sucedido, el transporte marítimo en el Golfo Pérsico se ha detenido casi por completo, desde el pasado 28 de febrero, cuando comenzó la guerra, el flujo de tanqueros por el Estrecho de Ormuz se ha desplomado
El último barco valiente sin conexión con Irán fue el granelero chino Sino Ocean hace días, desde entonces, el miedo a los ataques ha vaciado el canal, Irán sigue sacando su petróleo (unos 12 millones de barriles en lo que va de conflicto), pero para el comercio global, el grifo está cerrado, las consecuencias ya se sienten, puertos saturados y una logística mundial que no sabe cuánto tiempo podrá aguantar este bloqueo