El Canal de Panamá vuelve a posicionarse como pieza estratégica del comercio marítimo mundial. Durante lo que va de año, los tránsitos de buques por la vía interoceánica crecieron un 8% interanual, alcanzando un promedio de 38 cruces diarios, en medio de una mayor demanda impulsada por las exportaciones energéticas de Estados Unidos hacia mercados del Pacífico.
De acuerdo con datos de BIMCO, el repunte ha sido liderado principalmente por el segmento de tanqueros, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y restricciones operativas en el Estrecho de Ormuz.
Filipe Gouveia, Shipping Analysis Manager de BIMCO, explicó que durante las últimas cinco semanas el volumen de tránsitos aumentó un 16% respecto al mismo período del año anterior, reflejando el crecimiento de los envíos energéticos estadounidenses hacia Asia y la costa oeste norteamericana.
La interrupción parcial de flujos desde el Golfo Pérsico, derivada del conflicto en Irán, redujo la oferta global de energía y elevó los precios internacionales de materias primas energéticas. Ese escenario abrió espacio para un mayor protagonismo de Estados Unidos como proveedor alternativo, incrementando la presión sobre el Canal de Panamá.
Actualmente, la vía opera cerca de su capacidad máxima diaria, estimada entre 36 y 40 tránsitos. La fuerte demanda ha provocado un aumento significativo en los costos de reserva y en los tiempos de espera, que ya promedian 47 horas, un 50% más que hace un año.
BIMCO destacó que sectores como contenedores, gas licuado de petróleo (GLP), tanqueros y graneleros representan el 77% de los cruces por la ruta panameña. Mientras las navieras de contenedores suelen asegurar espacios con antelación debido a itinerarios fijos, otros segmentos como tanqueros y graneleros dependen más de reservas cercanas a la fecha de tránsito.
Ante la creciente congestión y el aumento de tarifas, algunas compañías marítimas evalúan rutas alternativas como el Cabo de Buena Esperanza o el Cabo de Hornos. Aunque estas opciones implican recorridos más largos y mayor consumo de combustible, podrían ofrecer mayor flexibilidad operativa frente a la alta demanda en Panamá.
Las perspectivas apuntan a que la presión sobre el Canal podría mantenerse durante los próximos meses, especialmente si continúan las interrupciones en el Estrecho de Ormuz y se sostiene el dinamismo de las exportaciones energéticas estadounidenses.