Lo que comenzó como una disrupción regional en el Golfo Pérsico se ha convertido en una crisis de congestión en los principales nodos logísticos del mundo.
La decisión de las navieras de evitar zonas de conflicto ha saturado puertos como Nhava Sheva, donde la ocupación de patios ha pasado del 15% a más del 55% en cuestión de semanas. Peter Sand, de Xeneta, califica esta situación como «tóxica», señalando que la falta de alternativas viables está forzando a los operadores a improvisar soluciones costosas
Entre las estrategias de mitigación destaca el modelo intermodal de CMA CGM, que utiliza Khor Fakkan como puerta de entrada terrestre para evitar riesgos marítimos innecesarios, sin embargo, el cierre de operaciones en puertos estratégicos como Salalah, reportado por Lars Jensen, deja un vacío operativo difícil de llenar
El impacto económico es ya innegable, las tarifas de flete están experimentando un repunte agresivo impulsado por el alza del combustible y la escasez de espacio en las nuevas rutas de transbordo, para los expertos, el mensaje es claro, la logística global demostrará su resiliencia al no paralizarse, pero el precio de la estabilidad en tiempos de guerra será una reconfiguración permanente de los costos y las rutas en 2026