La inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la economía mundial a una velocidad sin precedentes. Sin embargo, mientras esta tecnología abre nuevas oportunidades para la productividad, la innovación y el crecimiento económico, también plantea riesgos significativos relacionados con la desigualdad, el empleo y la concentración tecnológica.
Así lo revela el Informe sobre Tecnología e Innovación 2025 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que advierte que el mercado global de la inteligencia artificial podría alcanzar un valor de US$4.8 billones para 2033, multiplicando por 25 su tamaño registrado en 2023.
Según el organismo internacional, la IA pasará de representar el 7 % del mercado de tecnologías emergentes en 2023 a concentrar el 29 % en 2033, convirtiéndose en la principal fuerza impulsora de la transformación digital global.
Concentración tecnológica preocupa a la UNCTAD
El informe destaca que el desarrollo de la inteligencia artificial continúa altamente concentrado. Apenas 100 empresas, principalmente de Estados Unidos y China, representan alrededor del 40 % del gasto mundial en investigación y desarrollo empresarial.
Asimismo, gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft y Nvidia alcanzan valoraciones cercanas a los US$3 billones cada una, cifras comparables al Producto Interno Bruto de todo el continente africano.
Para la UNCTAD, esta concentración podría ampliar la brecha entre economías avanzadas y países en desarrollo si no se adoptan medidas que garanticen un acceso más equitativo a la infraestructura digital, los datos y las capacidades tecnológicas.
Impacto sobre el empleo
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la inteligencia artificial podría afectar hasta el 40 % de los empleos a nivel mundial.
Aunque la automatización promete importantes incrementos de productividad, también genera incertidumbre sobre la sustitución de tareas y la transformación de múltiples profesiones.
El informe señala que las economías avanzadas son las más expuestas, con un 33 % de los empleos potencialmente impactados por la IA, frente al 24 % en economías emergentes y el 18 % en países de bajos ingresos.
Ante este escenario, la UNCTAD recomienda fortalecer los programas de capacitación, reconversión laboral y desarrollo de nuevas competencias digitales para garantizar que la tecnología complemente el trabajo humano en lugar de reemplazarlo.
El Sur Global busca participación en la gobernanza de la IA
La organización también alerta que 118 países, en su mayoría pertenecientes al Sur Global, permanecen fuera de las principales discusiones internacionales sobre gobernanza de la inteligencia artificial.
Esto significa que gran parte de las naciones en desarrollo tienen poca influencia en la construcción de los marcos regulatorios, éticos y tecnológicos que definirán el futuro de esta industria.
«La inteligencia artificial está configurando el futuro económico del mundo y los países en desarrollo deben tener un lugar en la mesa», señala el informe.
Infraestructura, datos y talento: las claves del futuro
La UNCTAD identifica tres pilares fundamentales para que los países en desarrollo puedan aprovechar el potencial de la inteligencia artificial:
- Infraestructura digital robusta.
- Acceso y gestión estratégica de datos.
- Formación de talento y competencias especializadas.
El organismo sostiene que el posicionamiento en estas áreas determinará la capacidad de cada nación para adoptar tecnologías de IA, impulsar la innovación local y utilizarla como herramienta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Un llamado a la cooperación internacional
Como parte de su propuesta para un desarrollo inclusivo de la inteligencia artificial, la UNCTAD plantea fortalecer la cooperación internacional mediante:
- Mecanismos de transparencia y rendición de cuentas para las empresas desarrolladoras de IA.
- Infraestructuras compartidas que permitan acceso equitativo a capacidades tecnológicas.
- Promoción de modelos de innovación abierta, datos abiertos y software de código abierto.
- Programas de intercambio de conocimientos y cooperación Sur-Sur para fortalecer capacidades nacionales.
La organización concluye que el desafío no consiste únicamente en desarrollar tecnologías más avanzadas, sino en garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial lleguen a todos los países y contribuyan a un crecimiento económico más inclusivo y sostenible.