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Logística

Casi una veintena de buques dañados por ataques en el Estrecho de Ormuz

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Lo que hace semanas eran advertencias estratégicas de la Guardia Revolucionaria iraní, hoy es una realidad de metal y fuego en el mar, la ofensiva de Israel y Estados Unidos sobre Irán ha desplazado el tablero de guerra al agua, y los buques mercantes, esos gigantes que sostienen la economía global, se han convertido en el blanco más vulnerable de una partida geopolítica que no parece tener freno.

Navegar por el Estrecho de Ormuz hoy es, para muchos capitanes, una ruleta rusa, en apenas una semana, el recuento de incidentes recopilado por Reuters dibuja un escenario de asedio constante que no distingue entre banderas ni cargamentos

El 1 de marzo se cobró la primera vida: un tripulante de un tanquero de Islas Marshall falleció tras el impacto de un proyectil frente a Omán, ese mismo día, otros dos ataques en Ras Al Khaimah y el propio estrecho obligaron a evacuaciones de emergencia, dejando claro que nadie estaba a salvo

2 de marzo, un tanquero bajo registro estadounidense fue alcanzado directamente en el puerto de Bahréin, provocando un incendio que obligó a abandonar la nave.

El puerto de Fujairah, uno de los centros de reabastecimiento más importantes del mundo, vio cómo un granelero y otro tanquero sufrían daños por ataques cercanos el 3 de marzo

El conflicto ya no solo busca el petróleo, el 4 de marzo, un buque de Malta cargado de mercancías terminó con la sala de máquinas en llamas, forzando a su tripulación a saltar al agua ante la imposibilidad de controlar el fuego.

Lo más preocupante para las agencias de seguridad no es solo la frecuencia, sino el método, el 5 de marzo, un ataque en el puerto iraquí de Khor al Zubair fue ejecutado mediante una embarcación no tripulada cargada con explosivos.

Esta táctica de «drones marítimos» cambia las reglas del juego: son difíciles de detectar y letales al impacto.

La situación ha llegado a un punto donde incluso los remolcadores que asisten a los barcos dañados están siendo blanco de proyectiles, como ocurrió el pasado 6 de marzo.