El mercado global de hidrocarburos ha entrado en una fase de «incertidumbre crítica».El cierre del Estrecho de Ormuz, el punto de tránsito más estratégico para el crudo mundial, no solo ha interrumpido el flujo de 17 millones de barriles diarios, sino que ha comenzado a desmantelar la arquitectura del transporte marítimo y la refinación, según advierte el último análisis sectorial de BRS Tanker.
La crisis ha dejado de ser una amenaza logística para convertirse en una parálisis industrial, ante la imposibilidad de evacuar el crudo, los recortes en la producción ya superan los 10 millones de barriles diarios, actualmente, el Golfo Pérsico se ha convertido en un gigantesco estacionamiento flotante, cerca de 60 millones de barriles permanecen atrapados en tanqueros que no pueden salir de la zona, mientras las capacidades de almacenamiento en tierra llegan a su límite técnico.
En un intento desesperado por mantener las exportaciones, Arabia Saudita ha volcado sus esfuerzos en el oleoducto Este-Oeste, desviando el flujo hacia el puerto de Yanbu, la actividad en esta terminal es febril, para el mes de marzo se proyecta el flete de 65 buques VLCC, un incremento masivo frente a los 17 que operan en un mes normal.
Sin embargo, los expertos advierten que esta ruta es insuficiente, aunque existe una capacidad teórica de 4,2 millones de barriles diarios, las restricciones operativas y la demanda interna de las refinerías saudíes sugieren que el alivio para el mercado global será limitado.
El impacto en el downstream (refinación y comercialización) es ya una realidad palpable en Asia, destino del 90% del petróleo que cruzaba Ormuz.
La capacidad de refinación en Medio Oriente podría caer en 4 millones de barriles diarios.
China ha tomado medidas drásticas, prohibiendo la exportación de gasolina y diésel para priorizar su consumo interno.
Gigantes en India, Malasia y Singapur han declarado «fuerza mayor», recortando operaciones ante la escasez crítica de insumos.
La parálisis en el Golfo ha generado un fenómeno inusual en el sector naviero, con unos 500 tanqueros atrapados incluyendo el 9% de la flota mundial de VLCC—, el resto del mercado se enfrenta a una paradoja, demasiados barcos persiguiendo muy pocos cargamentos fuera de la zona de conflicto, esto está presionando a la baja las tarifas en el Atlántico, mientras que los fletes de productos limpios en Europa se mantienen «extremadamente fuertes» ante la búsqueda de suministros alternativos.
A pesar de la liberación histórica de 400 millones de barriles de reservas estratégicas por parte de la AIE, el mercado sigue nervioso, la infraestructura clave, como las terminales de Kharg Island y Fujairah, permanece bajo amenaza constante.