La inversión global comienza a mostrar nuevas señales de recuperación, aunque el escenario internacional revela una transformación significativa en la manera en que se distribuyen los capitales. El crecimiento de las inversiones se concentra cada vez más en un grupo reducido de economías y en sectores vinculados con la tecnología, la energía, la infraestructura y otras actividades estratégicas.
Pedro Manuel Moreno, secretario general interino de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), advierte que esta recuperación continúa siendo frágil y que el acceso a los nuevos flujos de inversión no se está produciendo de manera uniforme.
De acuerdo con el planteamiento de UNCTAD, la inversión internacional está evolucionando hacia un modelo más concentrado, selectivo y competitivo, una tendencia que representa un desafío especialmente importante para las economías en desarrollo.
Energía limpia y tecnología atraen mayor inversión
Uno de los principales cambios se observa en los sectores hacia los cuales se están dirigiendo los capitales.
Los gobiernos están implementando políticas de inversión más selectivas, mediante incentivos dirigidos principalmente hacia áreas consideradas estratégicas para la competitividad y la seguridad económica.
Entre ellas se encuentran la energía limpia, la infraestructura digital, la manufactura avanzada y los minerales críticos, sectores fundamentales para la transición energética y tecnológica que atraviesa la economía mundial.
Al mismo tiempo, los países están ampliando los mecanismos de supervisión, controles y condiciones aplicables a determinadas inversiones extranjeras, particularmente cuando involucran infraestructura crítica, tecnología o recursos considerados estratégicos.
Cambia el mapa de la producción mundial
Esta nueva dinámica también está modificando la estructura de la producción global.
Mientras aumenta la inversión en nuevos proyectos relacionados con sectores estratégicos, la inversión destinada a actividades manufactureras fuera de esas áreas pierde dinamismo.
El fenómeno puede provocar una mayor concentración de los proyectos internacionales en países que ya disponen de condiciones favorables para recibir grandes inversiones.
Infraestructura logística eficiente, disponibilidad energética, conectividad digital, mano de obra calificada, redes de proveedores y acceso a grandes mercados se convierten así en factores cada vez más determinantes para atraer capital extranjero.
En este escenario, puertos, aeropuertos, carreteras, zonas logísticas y plataformas digitales adquieren una importancia estratégica, ya que la calidad de estas infraestructuras puede influir directamente en las decisiones de localización de las empresas internacionales.
Países en desarrollo enfrentan una competencia desigual
Uno de los mayores desafíos se encuentra en la capacidad de los países en desarrollo para competir por estas inversiones.
Muchas economías emergentes no cuentan con los recursos fiscales necesarios para implementar programas de subsidios e incentivos comparables con los desplegados por las principales potencias económicas.
Por esa razón, UNCTAD plantea la necesidad de identificar puntos de entrada realistas que permitan a estos países incorporarse a las nuevas cadenas de inversión internacional.
Esto implica fortalecer aspectos fundamentales como la infraestructura, el capital humano, la institucionalidad, la facilitación del comercio, la conectividad logística y la integración de proveedores locales.
La cooperación regional también aparece como una herramienta fundamental. La integración de mercados y cadenas productivas puede permitir que economías relativamente pequeñas aumenten su escala y resulten más atractivas para los inversionistas internacionales.
Una oportunidad estratégica para América Latina y el Caribe
Para América Latina y el Caribe, la transformación de los flujos globales de inversión representa tanto un desafío como una oportunidad.
La región cuenta con ventajas importantes en sectores que están ganando protagonismo, incluyendo energías renovables, minerales estratégicos, producción de alimentos, manufactura, servicios digitales y actividades vinculadas con la logística y el comercio internacional.
Su ubicación geográfica y la infraestructura portuaria desarrollada en varios países también pueden convertirse en ventajas dentro de los procesos de reorganización de las cadenas globales de suministro.
Sin embargo, atraer inversión no será suficiente.
El desafío estará en lograr que la inversión extranjera genere empleos de calidad, transferencia tecnológica, desarrollo de proveedores nacionales, capacitación del talento humano y mayores vínculos con las economías locales.
La política de inversión será determinante
El nuevo escenario internacional obliga a los gobiernos a revisar sus estrategias para atraer inversión extranjera directa.
Ya no se trata únicamente de ofrecer incentivos fiscales. La competencia internacional exige construir ecosistemas capaces de proporcionar seguridad jurídica, infraestructura moderna, talento especializado, conectividad y condiciones eficientes para hacer negocios.
Como plantea Pedro Manuel Moreno, las decisiones que adopten actualmente los gobiernos serán determinantes para definir el papel de la inversión extranjera directa en las próximas décadas.
La gran interrogante es si esta nueva etapa de inversiones contribuirá a reducir las brechas económicas y generar desarrollo compartido o si, por el contrario, profundizará la distancia entre las economías con mayor capacidad para atraer capital y aquellas que permanecen al margen de los nuevos flujos globales.