Las operaciones comerciales internacionales que se desarrollan a través de las fronteras marítimas, aeroportuarias y terrestres de la República Dominicana, favorecidas por su estratégica ubicación geográfica en el Caribe, representan más del 40 % del Producto Interno Bruto (PIB). La economía de los países depende, en gran medida, del volumen de intercambio de mercancías que se moviliza por los puertos y demás puntos de entrada y salida. En este contexto, el ecosistema del comercio exterior dominicano, integrado por instituciones públicas y privadas, operadores portuarios, navieras y agencias navieras, consolidadoras, agencias de aduanas, operadoras logísticas y demás actores vinculados a la cadena logística, generan una importante cantidad de empleos de calidad y constituye uno de los principales motores del desarrollo económico nacional. La implementación de herramientas tecnológicas, especialmente mediante el Sistema Integrado de Gestión Aduanera (SIGA) y la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), han contribuido significativamente a la facilitación del comercio exterior, incrementando la eficiencia de los procesos aduaneros, agilizando las operaciones de importación y exportación y fortaleciendo la competitividad de la economía dominicana.
Las empresas dedicadas a las importaciones constituyen uno de los principales contribuyentes del sistema tributario nacional, debido a que la base imponible para la determinación de los tributos aduaneros está sustentada en el valor CIF (Costo+Seguro+Flete) de las mercancías. Estas operaciones generan el pago del ITBIS de importación y, según corresponda, derechos arancelarios e impuestos selectivos al consumo, conforme a lo establecido en la Ley 14-93, que aprueba el Arancel de Aduanas, modificada posteriormente por la Ley núm. 146-00 sobre Reforma Arancelaria, la cual establece la estructura arancelaria aplicable al gravamen Ad-valorem, correspondiente al Arancel de la Nación Más Favorecida (NMF). A ello se suma el pago del ITBIS sobre la comercialización local, calculado sobre una base imponible superior al valor CIF de las mercancías, además de los demás tributos directos e indirectos que fortalecen la capacidad recaudatoria del Estado. No obstante los importantes avances alcanzados en la modernización de la administración aduanera, resulta conveniente continuar impulsando reformas e innovaciones alineadas con la Ley núm. 168-21 de Aduanas, así como fortalecer los regímenes especiales, incluyendo las zonas francas, con el propósito de reducir barreras administrativas y operativas, facilitar el comercio, atraer mayores flujos de inversión extranjera directa (IED) y mejorar la posición competitiva de la República Dominicana en el escenario internacional.
Como resultado de la globalización, los avances tecnológicos y la integración económica alcanzada mediante diversos acuerdos comerciales entre ellos el DR-CAFTA y otros cinco tratados de libre comercio vigentes, el comercio exterior dominicano ha experimentado un crecimiento sostenido durante las últimas décadas. Paralelamente, el país ha fortalecido su marco jurídico mediante importantes reformas tributarias y aduaneras, entre las que destacan el Código Tributario (Ley núm. 11-92), la Ley núm. 14-93 sobre Arancel de Aduanas, la Ley núm. 146-00 de Reforma Arancelaria, la Ley núm. 253-12 para el Fortalecimiento de la Capacidad Recaudatoria del Estado, la Ley núm. 168-21 de Aduanas, la Ley núm. 30-24 sobre Operaciones Logísticas, así como las leyes núm. 8-90 sobre Zonas Francas, núm. 16-95 sobre Inversión Extranjera, núm. 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico y núm. 12-21, que sustituyó la Ley núm. 28-01 sobre Desarrollo Fronterizo. Este conjunto normativo ha fortalecido el marco institucional, ha incrementado la seguridad jurídica y ha contribuido significativamente a la facilitación del comercio y al fortalecimiento de la competitividad del país.
En el presente siglo XXI, la República Dominicana ha mantenido un crecimiento promedio anual del Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 5 %, consolidándose como una de las economías más dinámicas de América Latina. Entre sus principales indicadores destacan su liderazgo regional en captación de inversión extranjera directa, su posición entre los principales centros de conectividad marítima del Caribe y el fortalecimiento continuo de sus infraestructuras portuarias y aeroportuarias. De igual manera, la automatización de los servicios aduaneros, portuarios y logísticos en las operaciones de comercio exterior ha permitido reducir significativamente los tiempos de despacho de mercancías, optimizar los procesos de control y fortalecer la gestión basada en evidencia. Asimismo, la incorporación de herramientas de analítica y ciencia de datos en la administración aduanera ha contribuido a mejorar la eficiencia operativa, la gestión del riesgo, la trazabilidad de las operaciones y la toma de decisiones, favoreciendo un entorno más competitivo para el comercio internacional. Del mismo modo, las exportaciones de minerales, productos de zonas francas, dispositivos médicos y productos agrícolas, como cacao, banano y cigarros premium, así como el turismo exportador de servicios, como más de 11 millones de turistas y que continúan fortaleciendo la balanza comercial, la estabilidad cambiaria y por gravedad la economía.
La automatización de los procesos de aforo y desaduanamiento de las operaciones de importación y exportación, sustentada en la tecnología del Sistema Integrado de Gestión Aduanera (SIGA), ha incidido de manera significativa en la facilitación del comercio exterior, impulsando el crecimiento económico y consolidando el posicionamiento de la República Dominicana como un centro de operaciones regional (Hub Logístico). Bajo esta visión, la educación constituye uno de los pilares fundamentales para sostener la competitividad nacional. Durante el presente siglo se han fortalecido programas de formación: diplomados, técnicos superiores, licenciatura, especialización, maestrías en áreas como negocios internacionales, aduanas, logística, puertos, comercio exterior, relaciones internacionales y diplomacia, permitiendo formar profesionales con las competencias requeridas por la transformación tecnológica y la evolución del comercio internacional y así disponer del capital humano necesario para responder a la demanda del mercado.
En este contexto, la Asociación Dominicana de Profesionales en Negocios Internacionales y Afines (ADOPNIA), ha desempeñado un papel relevante en la promoción del conocimiento especializado, el fortalecimiento del capital humano y la articulación entre la academia, el sector público y el sector privado, contribuyendo al desarrollo sostenible del comercio exterior y al bienestar económico de la República Dominicana. Asimismo, la asociación ha suscrito acuerdos de cooperación y colaboración con instituciones públicas y privadas, promoviendo iniciativas orientadas al fortalecimiento del comercio exterior, la logística, las aduanas, los puertos, la diplomacia y los negocios internacionales y todos sus componentes. De igual manera, ha contribuido a la formación y proyección de capital humano altamente especializado, cuyos profesionales hoy forman parte de diversas instituciones públicas y privadas vinculadas a la gestión y operación del comercio exterior dominicano. Estas acciones reflejan el compromiso de ADOPNIA con el fortalecimiento institucional del país y con el cumplimiento de la misión para la cual fue creada: contribuir al desarrollo económico, la competitividad y la inserción internacional de la República Dominicana mediante la promoción del conocimiento, la innovación y la excelencia profesional. El conocimiento es poder, Francis Bacon.
Los principales indicadores de la incidencia de la tecnología en la gestión aduanera y la facilitación del comercio exterior dominicano, con el apoyo de otros sectores, se destacan, la declaración electrónica, en el despacho en 24 horas y 24 horas, el despacho expreso, el motor de riesgo, la verificación no intrusiva por escáner, el pago electrónico, el acceso digital al sistema integrado de gestión aduanera (SIGA), desde un equipo electrónico, mejora considerable en los niveles de competitividad, pasando del lugar 105 a 78 en la última década y con índice de desempeño logístico (LPI) de 88 de 139. Se destaca, además, un incremento sostenible, en las exportaciones e inversión extranjera directa (IED), así como el régimen de los centros logísticos, la ley de operaciones logísticas 30-24, la estrategia del Nearshoring, el pronóstico de RD-HUB Logístico, el crecimiento y desarrollo del turismo, y lo más relevante, una nueva normativa de las aduanas, 168-21, que responde en gran medida a las iniciativas de organismos internacionales, como la OMC y la OMA, en materia de comercio internacional y políticas del comercio exterior y el sistema tributario dominicano.
Fuente: Dr. Manuel J. Mercedes (Prof. Hugo), presidente, de la Asociación Dominicana de Profesionales en Negocios Internacionales y Afines (ADOPNIA).