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Imagen editorial de Reino Unido e Irlanda
Logística

Maersk eleva al 20% su recargo de combustible terrestre en Reino Unido e Irlanda

4 min de lectura

Maersk elevará a 20% su recargo de combustible de emergencia para el transporte interior en Reino Unido e Irlanda a partir del 12 de octubre, informó Reuters. La compañía atribuyó el ajuste al conflicto en Oriente Medio y dijo que revisará el cargo con regularidad. El anuncio conecta la volatilidad de las rutas energéticas con una parte menos visible de la cadena: el traslado terrestre de contenedores entre puertos, depósitos y clientes.

La precisión geográfica y operativa es importante. Reuters corrigió su nota para aclarar que el porcentaje corresponde al transporte inland en Reino Unido e Irlanda, no a todos los retiros de exportación ni a todas las entregas de importación. Tampoco se trata de una subida general de los fletes marítimos de Maersk. El recargo se aplica al componente terrestre cubierto por la medida y su vigencia se someterá a revisiones.

De la energía a la tarifa logística

El combustible es uno de los costos que afecta directamente a los transportistas por carretera. Cuando su precio cambia con rapidez, las empresas pueden trasladar parte de esa variación mediante recargos temporales, sobre todo si los contratos prevén mecanismos de ajuste. En este caso, Maersk anunció que fijará el EFS en 20% desde el 12 de octubre. La compañía no detalló en la información citada por Reuters una fecha de término ni el monto total que pagará cada cliente.

La cadena causal no es automática ni idéntica para todos los envíos. El impacto depende del tramo terrestre, la carga, el contrato, el tipo de equipo, las distancias y la estructura de la tarifa. Un mismo porcentaje sobre una base distinta puede producir costos diferentes. Por eso, importadores y exportadores deben revisar qué partidas incluye el cargo y si coincide con los términos comerciales acordados para cada operación.

La conexión con la crisis del Golfo

El ajuste se comunicó en una jornada de preocupación por los suministros de Oriente Medio y los ataques a buques en el golfo y el estrecho de Ormuz. Esos riesgos han contribuido a la incertidumbre de los mercados energéticos. Sin embargo, el anuncio de Maersk se refiere a una tarifa local de transporte terrestre; no prueba por sí solo cuánto del costo responde a un precio concreto del crudo o a una ruta de abastecimiento determinada.

Las decisiones de recargos pueden influir en presupuestos de logística con poco margen, especialmente cuando varias partidas se ajustan al mismo tiempo. Si un embarque requiere traslado desde un puerto hacia un centro de distribución, la parte inland puede ser significativa. Para productos de bajo valor o cadenas con rotación rápida, un aumento temporal puede modificar el costo por unidad, la elección de depósito o la conveniencia de consolidar cargas.

Qué pueden hacer los cargadores

Las empresas que operan en los mercados afectados deberían confirmar si sus órdenes incluyen el recargo, desde qué fecha se calcula y qué trayectos están comprendidos. También conviene contrastar la tarifa con alternativas disponibles, como cambiar la hora de entrega, agrupar viajes o utilizar una ubicación de almacenamiento más cercana. Estas opciones no siempre son viables, pero dan al equipo de compras una base para negociar con datos en lugar de asumir una subida uniforme.

Los contratos de transporte pueden contemplar revisiones de combustible, pero la transparencia es clave para evitar cargos duplicados. Un importador debe distinguir el recargo terrestre de los ajustes marítimos, portuarios o de seguridad que eventualmente aparezcan en otras líneas de la factura. Solicitar una desagregación por tramo permite comparar proveedores y estimar qué costos son temporales y cuáles forman parte del precio base.

Una señal para otras regiones

La decisión se limita a Reino Unido e Irlanda, pero los operadores globales observan la evolución de los combustibles porque los cambios en una región pueden anticipar revisiones en otras. No se debe dar por hecho que el mismo porcentaje llegará al Caribe o a América Latina. Cada mercado tiene contratos, rutas, impuestos y condiciones de abastecimiento distintos.

Para las empresas dominicanas, el caso ofrece una lección práctica: conviene separar en el presupuesto el tramo marítimo del transporte terrestre y revisar la cláusula que permite ajustes por combustible. Si las presiones energéticas persisten, contar con tarifas por componentes facilitará evaluar alternativas y anticipar el impacto en el costo total de importación o exportación.

Fuente: Reuters.