Los países parte del Convenio de Londres y su Protocolo aprobaron marcos de evaluación para investigar tres métodos de geoingeniería marina: fertilización oceánica, aumento de la alcalinidad del océano y hundimiento de biomasa. La decisión, comunicada por la Organización Marítima Internacional (OMI), establece un proceso para que las autoridades examinen cada propuesta científica y determinen si puede avanzar sin riesgos inaceptables para el medio marino.
Qué tecnologías entran en evaluación
La fertilización oceánica consiste en agregar nutrientes al agua para estimular el crecimiento de fitoplancton y aumentar la absorción de dióxido de carbono. El aumento de alcalinidad propone incorporar sustancias alcalinas para elevar la capacidad del océano de absorber carbono atmosférico y contrarrestar la acidificación. El hundimiento de biomasa supone colocar material biológico, incluidas plantas marinas o terrestres, en el océano con la intención de almacenar carbono.
Los marcos adoptados no autorizan de manera automática la aplicación de estas técnicas a escala comercial. Su propósito es ofrecer a los gobiernos criterios para analizar proyectos de investigación caso por caso. El proceso comprende una revisión inicial, evaluación ambiental, gestión de riesgos, toma de decisiones y revisión posterior al proyecto. Las evaluaciones podrán actualizarse si aparecen nuevos datos.
Condiciones para investigar
Las propuestas deberán demostrar que persiguen un objetivo científico legítimo y explicar cómo se evaluarán sus posibles efectos ambientales. También se prevén consulta con las partes interesadas, revisión por pares, monitoreo y comunicación transparente de los resultados. En conjunto, estos pasos buscan evitar que una actividad presentada como investigación avance sin supervisión suficiente o sin información para valorar sus consecuencias.
La OMI señaló que el conocimiento científico disponible sigue siendo limitado y que se necesita más investigación antes de considerar actividades que excedan la etapa investigativa. Esa cautela es relevante: la capacidad de una intervención para capturar carbono no basta por sí sola para establecer su seguridad o eficacia. La respuesta ecológica puede depender del lugar, las condiciones del agua, la duración del ensayo y otros factores que deben examinarse.
Las partes también aprobaron directrices para gestionar al final de su vida útil embarcaciones construidas con plástico reforzado con fibra de vidrio y alternativas a su disposición en el mar. Además, acordaron trabajo intersesional sobre la relación entre el Convenio de Londres, su Protocolo y el Acuerdo sobre Biodiversidad Marina fuera de la Jurisdicción Nacional. Los asuntos muestran que la gobernanza ambiental marítima abarca tanto tecnologías emergentes como residuos y coordinación entre instrumentos internacionales.
Implicaciones para la actividad marítima
La reunión que aprobó los marcos se celebró en la sede de la OMI en Londres del 5 al 9 de octubre de 2026. Aunque la geoingeniería marina no es una operación cotidiana de transporte, las reglas sobre intervenciones en el océano pueden afectar a investigadores, autoridades costeras, operadores marítimos y sectores que dependen de ecosistemas marinos saludables.
Para República Dominicana y los países caribeños, la noticia invita a observar la evolución de estándares que podrían influir en permisos, vigilancia y protección de aguas compartidas. Esa relación es una lectura regional, no una regla nueva que la OMI haya asignado específicamente al Caribe. El mensaje central sí es claro: cualquier propuesta deberá someterse a evaluación, transparencia y seguimiento antes de que se plantee una aplicación fuera de la investigación.
Fuente: PortNews, basado en información de la Organización Marítima Internacional.