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Vista editorial de un buque mercante en el mar Negro con costa y puerto a distancia.
Maritima

Mar Negro bajo presión: ataques a buques vuelven a amenazar las rutas de grano

4 min de lectura

La seguridad de la navegación comercial en el mar Negro vuelve a deteriorarse, con impactos que alcanzan los puertos, las rutas de exportación de granos y la planificación de las navieras. Reuters informó el 3 de noviembre que, tras ataques contra buques de carga cerca de Rumanía y Bulgaria durante octubre, la OTAN anunció el despliegue de aeronaves de patrulla marítima, radares y drones para reforzar su vigilancia en el flanco oriental.

Una ruta comercial en zona de riesgo

La nota describe ataques contra embarcaciones en aguas próximas a los países miembros de la alianza y dentro de sus zonas económicas exclusivas. Entre los incidentes recientes se menciona el hundimiento de un portacontenedores griego mediante drones navales en la zona económica búlgara. La proximidad de estos hechos a corredores utilizados por buques que sirven al comercio ucraniano añade complejidad a las decisiones de tránsito, cobertura de seguros y programación de escalas.

Las cifras citadas por Reuters muestran la amplitud del problema: Ambrey Analytics contabilizó 317 buques mercantes y otras embarcaciones alcanzadas en el mar Negro y el mar de Azov entre mayo y octubre, frente a 74 en el semestre precedente. Esa medición agrupa distintas clases de buques y no debe confundirse con el total de barcos hundidos ni con una estimación de pérdidas comerciales. Sin embargo, señala un entorno operativo más expuesto para armadores y operadores.

El efecto se refleja en los flujos de exportación

Los puertos del mar Negro son una salida importante para productos agrícolas y energéticos de Rusia y Ucrania. Las interrupciones han llevado a buscar trayectos alternativos y a trasladar parte de la carga a puertos fluviales del Danubio y corredores que atraviesan Rumanía. Esas opciones permiten mantener movimiento, aunque añaden transbordos, coordinación fronteriza y presión sobre infraestructuras terrestres y fluviales.

Los datos citados en la información de Reuters muestran una caída pronunciada de las exportaciones portuarias de granos durante septiembre. Rusia exportó 0,3 millones de toneladas por los mares Negro y de Azov, frente a 4,74 millones en septiembre del año anterior, de acuerdo con registros de exportación rusos consultados por Reuters. Las exportaciones ucranianas desde sus puertos llegaron a 0,81 millones de toneladas, comparadas con 2,1 millones en el mismo mes de 2025, según datos oficiales ucranianos.

Estas comparaciones se refieren a septiembre y a las fuentes específicas citadas; no constituyen una proyección anual ni permiten atribuir cada variación a un solo incidente. Sí evidencian que la seguridad y disponibilidad de los corredores marítimos repercuten en el volumen que puede salir por terminales, en la elección de rutas y en la regularidad de los embarques.

Decisiones operativas bajo incertidumbre

Para las navieras, una evaluación de riesgo en esta zona puede incluir cambios de itinerario, instrucciones adicionales a capitanes, revisión de coberturas y ajustes en la secuencia de escalas. Los exportadores, por su parte, deben coordinar ventanas de carga más flexibles y prever que un cambio en el punto de salida pueda aumentar la necesidad de transporte terrestre. El costo y el tiempo de esas alternativas dependen de la carga, el corredor disponible y las condiciones de seguridad vigentes.

La respuesta anunciada por la OTAN se concentra en vigilancia y detección; no elimina por sí misma el riesgo comercial ni garantiza continuidad en los puertos. La información disponible tampoco permite anticipar cuánto durará la escalada. Para cargadores internacionales, la señal práctica es revisar avisos de operadores y aseguradores antes de confirmar itinerarios que dependan del área.

El Caribe y América Latina no son parte directa de este corredor, pero sus mercados están conectados a los precios y disponibilidad globales de alimentos, combustibles y fletes. Cuando una vía exportadora clave pierde regularidad, compradores y operadores de otras regiones pueden enfrentar mayor volatilidad en abastecimiento y planificación. El alcance concreto dependerá de la duración de las interrupciones y de la capacidad de los corredores alternativos.

En un entorno de comercio marítimo cada vez más condicionado por riesgos geopolíticos, la continuidad logística requiere información actualizada y planes alternos realistas. En el mar Negro, la vigilancia reforzada y el estado de las terminales serán factores centrales para determinar si los embarques pueden recuperar previsibilidad.

Fuente: Reuters.