El Servicio Nacional de Aduanas de Chile incorporó dos camiones escáner móviles para reforzar la inspección de carga en los puertos de Valparaíso y Arica. Los equipos permiten examinar mercancías sin abrir físicamente cada contenedor y trasladar el control entre distintos puntos, mientras la autoridad selecciona las operaciones que requieren una revisión adicional con base en información anticipada y análisis de riesgo.
La movilidad diferencia estos vehículos de un portal escáner fijo que ya opera en Valparaíso. En lugar de concentrar todas las inspecciones en una ubicación, los camiones pueden desplazarse a zonas donde el perfil de riesgo o la operación portuaria requiera más atención. La decisión no elimina otros controles: el resultado de una imagen puede orientar una inspección física posterior.
Selección de carga basada en información
La directora nacional subrogante de Aduanas, María Jazmín Rodríguez, explicó que el servicio analiza anticipadamente las operaciones de comercio exterior y utiliza herramientas de inteligencia para definir cuáles requieren controles adicionales. La revisión puede incluir inspección física o escaneo no invasivo. Así, la autoridad busca dirigir recursos hacia operaciones con señales de riesgo en vez de someter todo el flujo al mismo nivel de revisión.
El subsecretario de Hacienda, Sebastián Vallebona, indicó que los equipos de escaneo funcionan con sistemas informáticos de inteligencia artificial para revisar imágenes y apoyar la identificación de cargas que ameriten un examen más detallado. La tecnología facilita la priorización, pero la nota no establece que el sistema tome decisiones finales sin intervención humana. La supervisión aduanera y la verificación de casos siguen siendo parte del proceso.
Un control más focalizado puede contribuir a que la carga de bajo riesgo avance con menos interrupciones mientras los recursos se concentran en movimientos que necesitan atención. El resultado dependerá de la calidad de los datos declarados, la preparación de los operadores, la disponibilidad de equipos y la coordinación entre Aduanas, terminales, transportistas y otras autoridades.
Una flota en expansión
Con las dos incorporaciones, la flota chilena pasó de diez a doce camiones escáner. Al sumar el portal fijo de Valparaíso, Aduanas cuenta con trece equipos de tecnología no invasiva de mayor escala, desplegados en varias regiones. La planificación oficial contempla adquirir más de diez camiones adicionales antes de 2031 para reforzar controles en fronteras marítimas y terrestres.
El plan se financia con presupuesto regular del Servicio Nacional de Aduanas, según la información publicada por MundoMaritimo. La autoridad también dispone de escáneres para equipaje, dos equipos destinados a carga sobredimensionada en Arica y en el área de carga del aeropuerto de Santiago, además de tecnologías para identificar trazas de drogas.
La expansión no se mide solo por la cantidad de máquinas. También requiere técnicos capaces de operar y mantener los vehículos, protocolos para manejar imágenes, integración de los sistemas con las declaraciones aduaneras y reglas claras para resolver alertas. Sin esos componentes, una mayor flota podría trasladar la espera de la inspección física a la fila para escanear.
Agilidad y fiscalización deben ir juntas
La inspección no invasiva se presenta como una forma de reforzar la detección de mercancías ilícitas y reducir aperturas innecesarias. Puede ayudar a acelerar el despacho cuando las imágenes y el análisis de riesgo permiten descartar una revisión más intrusiva. Sin embargo, los casos sospechosos todavía pueden requerir verificación física, documentación adicional o intervención de otras agencias.
Aduanas informó que entre enero y septiembre de 2026 recaudó US$13.703,2 millones, 3% más que en el mismo periodo de 2025. La cifra muestra la escala fiscal de la actividad aduanera, aunque no debe interpretarse como un efecto directo de los nuevos escáneres: la fuente no atribuyó el crecimiento de ingresos a estos equipos.
Una experiencia útil para la región
Puertos de América Latina y el Caribe afrontan el desafío de facilitar el comercio sin debilitar controles contra contrabando y otras cargas ilícitas. El despliegue chileno ofrece un ejemplo de cómo combinar vehículos móviles, información anticipada y selección por riesgo en instalaciones con necesidades distintas.
Para que el modelo se traduzca en beneficios medibles, será importante comparar tiempos de despacho, porcentaje de contenedores escaneados, tasa de alertas confirmadas y derivaciones a inspección física. Publicar indicadores ayudaría a demostrar si la tecnología reduce demoras y mejora la fiscalización al mismo tiempo. El próximo paso de Chile será ampliar cobertura y mantener interoperables los controles entre puertos y fronteras terrestres.
Fuente: MundoMaritimo.