La ampliación del puerto chileno de San Antonio dejó atrás la fase de planificación general y entró en una etapa de contratación concreta. Empresa Portuaria San Antonio (EPSA), compañía estatal que administra la instalación, abrió la primera licitación de obras habilitantes del proyecto Puerto Exterior. El contrato contempla ingeniería de detalle y construcción de dos caminos que conectarán los sectores norte y sur con el futuro complejo portuario.
Una primera obra para habilitar el proyecto
Las bases estarán disponibles entre el 13 de octubre y el 12 de noviembre, y podrán participar contratistas chilenos e internacionales, además de consorcios especializados en infraestructura. La convocatoria no corresponde todavía a la construcción de los terminales: se concentra en los accesos viales que deben preparar el terreno para las siguientes fases. Esta secuencia importa porque la capacidad de un puerto depende también de cómo se integran sus muelles con las carreteras y los flujos de carga que llegan desde el interior.
EPSA cuenta con un financiamiento inicial de 50 millones de dólares de CAF para las obras habilitantes. El acuerdo de préstamo fue firmado en junio. La estrategia de contratación fue reorganizada en julio, cuando se dejó atrás un proceso internacional anterior y se dividió el trabajo en dos concursos paralelos: uno para las obras habilitantes y otro para el rompeolas principal. La empresa indicó que sigue preparando la financiación de las etapas posteriores y los documentos para licitar el rompeolas.
La escala y el calendario previsto
El programa completo tiene un costo estimado de 4.450 millones de dólares. De ese total, EPSA prevé aportar 1.950 millones para el rompeolas, la dársena, las áreas de respaldo, la infraestructura de acceso y las medidas ambientales de mitigación y compensación. Los concesionarios privados aportarían otros 2.500 millones para construir, equipar y operar los terminales.
El diseño contempla un rompeolas de aproximadamente cuatro kilómetros, dragado y relleno, además de dos terminales semiautomatizados con 1.730 metros de longitud cada uno. Desarrollado en cuatro etapas, el Puerto Exterior se proyecta para alcanzar hasta seis millones de TEU o unos 60 millones de toneladas de carga al año, y permitir la atención simultánea de hasta ocho portacontenedores de 400 metros. Son capacidades de diseño, no volúmenes que el puerto ya esté manejando.
La primera etapa operativa se proyecta con 865 metros de muelle y capacidad anual cercana a 1,5 millones de TEU. EPSA sitúa el inicio de operaciones alrededor de 2036. El proyecto obtuvo aprobación ambiental unánime de la comisión regional de Valparaíso el 26 de mayo.
Una señal para la planificación regional
Para Chile, la decisión abre una competencia internacional por obras viales tempranas, mientras la empresa continúa definiendo los contratos y el financiamiento de los componentes mayores. El horizonte de más de una década muestra que la expansión portuaria exige coordinar inversión pública, concesiones, permisos, accesos y salvaguardas ambientales desde mucho antes de que lleguen las nuevas grúas.
Para República Dominicana y el Caribe, el caso ofrece una referencia útil de planificación, no una fórmula que pueda trasladarse automáticamente. Los proyectos de capacidad deben evaluarse junto con accesos terrestres, demanda futura, financiación y gestión ambiental. La licitación de San Antonio pone precisamente esos elementos en secuencia: primero habilitar conexiones, mientras se preparan los contratos del rompeolas y los terminales.
Fuente: PortNews.