Ante el incremento de incendios en buques portacontenedores y naves de carga rodada (Ro-Ro), la sociedad de clasificación DNV ha presentado un análisis detallado sobre los efectos térmicos en la estructura de las naves, el informe subraya la urgencia de contar con protocolos de evaluación rápida para proteger a la tripulación, la carga y el medio ambiente.
El estudio identifica que el principal enemigo de la estructura no es solo la llama, sino la exposición prolongada a altas temperaturas, según DNV, tras cuatro o cinco horas de incendio, el riesgo de deterioro estructural aumenta exponencialmente.
En situaciones de emergencia, DNV enfatiza la necesidad de realizar evaluaciones rápidas de resistencia residual. «Esto permite determinar si el buque puede continuar operando o requiere intervención inmediata», señalan expertos de la organización.
Para la planificación de reparaciones posteriores, se establecen criterios claros:
Pruebas de dureza: Procedimiento básico obligatorio para medir el impacto en el material afectado.
Análisis de deformación: El grado de deformación de las planchas es el indicador principal para definir el alcance de las reparaciones estructurales.
Estado de recubrimientos: La integridad de la pintura y recubrimientos sirve como primer indicador visual, si están intactos, es probable que el acero subyacente no haya sufrido daños térmicos críticos.
DNV concluye que la magnitud de los incendios modernos que pueden abarcar desde bodegas aisladas hasta la totalidad del buque, exige directrices post-incendio robustas, la capacidad de estimar daños de forma precisa es vital no solo para la recuperación de la nave, sino para evitar colapsos estructurales durante las maniobras de salvamento.
DNV es una sociedad de clasificación líder a nivel mundial y un asesor reconocido en la industria marítima, dedicada a mejorar la seguridad, la eficiencia y la sostenibilidad del sector a través de la innovación y el análisis técnico avanzado.