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Camiones de contenedores esperando acceso a una terminal portuaria
Maritima

Manila aplaza al 5 de octubre una jornada sin operaciones en medio de la congestión portuaria

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Los corredores aduaneros, transportistas portuarios y grupos aliados de Filipinas aplazaron del 28 de septiembre al 5 de octubre una jornada voluntaria sin operaciones en los puertos de Manila. La decisión concede una semana adicional para completar trámites pendientes, retirar mercancías y preparar planes de contingencia antes de una acción que podría reducir temporalmente el movimiento terrestre de contenedores.

El cambio fue comunicado por Reynaldo T. Soliman, coordinador del grupo convocante y presidente de la asociación profesional de corredores aduaneros PCBAPI. Los organizadores explicaron que la nueva fecha ofrece mayor margen a importadores, agentes y operadores para revisar embarques entrantes, ajustar citas y decidir qué cargas necesitan liberarse con prioridad.

La protesta se vincula con la falta de espacio en patios y depósitos para devolver contenedores vacíos. Cuando una unidad descargada no puede entregarse en el punto asignado, permanece sobre el chasis y ocupa capacidad del transportista. El problema se traslada entonces desde el depósito hacia las terminales, las carreteras y los almacenes del importador.

Los convocantes pidieron que los agentes locales informen a las líneas navieras extranjeras sobre la situación. También invitaron a los importadores a participar voluntariamente mediante instrucciones a sus corredores y transportistas. El alcance final dependerá de cuántas empresas se sumen y de las medidas operativas que adopten terminales, depósitos y navieras antes del 5 de octubre.

La iniciativa surgió después de un foro celebrado el 23 de septiembre, en el que transportistas y corredores discutieron una posible movilización nacional por el deterioro de la congestión. El aplazamiento no elimina el conflicto; cambia el horizonte de planificación. Durante los próximos días, la industria tendrá que observar si aumenta la recepción de vacíos y si se acelera la salida de importaciones.

Para los dueños de carga, la prioridad es identificar contenedores con días libres próximos a vencer, documentación incompleta o citas terrestres difíciles de reemplazar. Una interrupción de transporte puede generar almacenaje, demoras y costos por uso de equipo incluso cuando el buque y la terminal continúan operando. La coordinación temprana reduce la exposición, aunque no resuelve la falta estructural de capacidad.

La experiencia de Manila también resulta relevante para puertos del Caribe. Los vacíos suelen recibir menos atención que la carga llena, pero condicionan la productividad de toda la red. Un sistema necesita visibilidad sobre inventario, turnos de devolución y disponibilidad de depósitos para impedir que el equipo se acumule fuera de los lugares donde puede reutilizarse.

Una respuesta sostenible requerirá información compartida sobre cuántos vacíos permanecen fuera de terminal, qué depósitos los aceptan y durante qué ventanas. Sin esos datos, cada empresa optimiza su tramo mientras el sistema pierde capacidad. La semana ganada debe servir para acordar excepciones, ampliar turnos y comunicar reglas de devolución que los conductores puedan ejecutar sin recorridos improductivos.

El 5 de octubre será una prueba tanto para los organizadores como para la respuesta de la cadena portuaria. Si la semana adicional permite liberar inventario y ampliar opciones de devolución, el impacto podría moderarse. Si los cuellos de botella persisten, la jornada mostrará con mayor claridad cuánto depende el comercio marítimo de la coordinación entre terminal, naviera, corredor, depósito y transporte terrestre.

Fuente: PortCalls Asia.