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Terminal portuaria moderna con equipos eléctricos y centro de control digital
Tecnología

Dos proyectos europeos dejan una hoja de ruta abierta para acelerar la transición portuaria

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Después de cinco años de pruebas, dos grandes consorcios portuarios europeos cerraron su etapa de investigación con una propuesta orientada a convertir los pilotos en decisiones operativas. PIONEERS y MAGPIE entregaron a la Comisión Europea un Green Port Master Plan y publicaron herramientas digitales gratuitas para los puertos europeos. El resultado busca extender lo aprendido más allá de las 90 organizaciones que participaron directamente en ambos proyectos.

PIONEERS fue coordinado por el Puerto de Amberes-Brujas y trabajó con Barcelona, Venlo y Constanța. A lo largo del programa realizó 19 demostraciones relacionadas con energía limpia, innovación digital y diseño portuario sostenible. MAGPIE, coordinado por el Puerto de Rotterdam junto con HAROPA PORT, Sines y DeltaPort, probó otras 14 soluciones en áreas comparables. Ambos proyectos nacieron dentro del marco del Pacto Verde Europeo.

Uno de los entregables de PIONEERS es el Green Port Master Plan Handbook Explorer. La metodología propone cinco pasos: medir la huella de carbono actual, definir una visión para 2050, identificar presiones externas, examinar innovaciones probadas y construir una hoja de ruta de transición. También incluye una metodología para calcular la huella y una herramienta que ayuda a reconocer las principales barreras que enfrenta cada puerto.

MAGPIE aporta el Green Innovation Compass, una plataforma abierta que reúne tecnologías, conceptos operativos y soluciones digitales para la transformación portuaria. La utilidad potencial de estos recursos está en ordenar la evaluación: un puerto puede comparar su punto de partida, las opciones disponibles y los obstáculos antes de comprometer capital. La publicación no afirma que una misma tecnología funcione de igual manera en todas las terminales, ni ofrece un presupuesto único para adoptar las soluciones.

Los responsables de Amberes-Brujas y Rotterdam coincidieron en que la siguiente dificultad es escalar lo que ya demostró funcionar. También señalaron barreras regulatorias, financieras y organizativas. Rotterdam planteó que los programas públicos europeos no pueden financiar indefinidamente cada etapa y pidió explorar mecanismos para atraer capital privado y corporativo. Ese mensaje desplaza el debate desde la experimentación hacia la viabilidad de inversiones sostenidas.

La escala del trabajo también da contexto a los resultados: 33 demostraciones entre los dos programas y una red de 90 organizaciones. Esa amplitud permite reunir experiencias diversas, pero no equivale a una certificación universal de cada solución. El propósito de los instrumentos publicados es ayudar a los puertos a filtrar opciones según su huella, su visión y sus restricciones, antes de pasar a la etapa de contratación o construcción.

Para puertos de República Dominicana, el Caribe y Latinoamérica, las herramientas no sustituyen estudios locales ni marcos regulatorios nacionales. Sí ofrecen una estructura para separar objetivos de largo plazo, capacidad institucional y proyectos concretos. La experiencia europea sugiere que la transición portuaria depende tanto de datos comparables y colaboración como de equipos físicos. El valor real del plan se medirá cuando los puertos conviertan el conocimiento abierto en proyectos financiables, con metas verificables y responsables definidos.

El siguiente indicador será la adopción. Al ser gratuitas y abiertas para puertos europeos, las plataformas reducen la barrera de acceso al conocimiento, aunque no eliminan el costo de ejecutar los proyectos. Seguir cuántas autoridades utilizan las metodologías y cuántas iniciativas llegan a operación permitirá distinguir entre un repositorio bien diseñado y una transformación efectiva.

Fuente: Container News.