El Puerto de Klaipėda abrió una licitación para transformar su extremo sur con una de las mayores obras portuarias previstas actualmente en el Báltico. El plan contempla ganar 100 hectáreas de terreno en una zona que hoy forma parte de la laguna de Curlandia y construir 1.300 metros de muelle. La nueva superficie permitirá instalar terminales, ampliar la manipulación de contenedores y desarrollar actividades de ingeniería naval.
La escala financiera refleja que no se trata de una mejora puntual. El plan estratégico 2026-2029 del puerto reserva cerca de 600 millones de euros para el desarrollo meridional, la mayor partida de su programa de inversiones. Cuando se sumen los recursos de futuros operadores privados, la autoridad portuaria estima que el valor total del proyecto superará los 1.000 millones de euros.
El contratista seleccionado deberá crear el nuevo terreno, ejecutar el frente de atraque y dragar las aguas portuarias. El paquete también incluye parte de las obras de uno de los rompeolas, sistemas de drenaje pluvial y un muro de protección costera próximo a la isla de Kiaulės Nugara. Una línea eléctrica aérea de 110 kilovoltios será retirada y sustituida por cableado subterráneo para liberar y ordenar el área.
Cuando esté plenamente desarrollado, el sector sur tendría capacidad para manejar alrededor de 30 millones de toneladas anuales. Esa cifra depende de la posterior instalación y operación de terminales, por lo que no representa volumen garantizado. El puerto ya aprobó el procedimiento para arrendar el terreno completo o por partes y prevé lanzar más adelante este año una convocatoria internacional para escoger al futuro operador.
La secuencia importa tanto como el presupuesto. Los contratistas de los rompeolas ya trabajan en el emplazamiento, mientras la nueva licitación cubre la creación de suelo y la infraestructura básica. Solo después entrarán los operadores y las inversiones comerciales. Separar estas fases permite repartir responsabilidades, pero exige que diseño, calado, accesos, energía y equipos respondan a una misma previsión de carga.
Klaipėda busca reforzar la capacidad logística de Lituania y atraer inversiones vinculadas al comercio regional. Para los cargadores, más muelle y terreno pueden traducirse en opciones de servicio, almacenamiento y conexión interior. Para la autoridad, el reto será construir sin perder de vista los impactos ambientales sobre la laguna y sin crear capacidad que tarde demasiado en encontrar demanda.
Los puertos de América Latina y el Caribe pueden extraer una lección útil de esta iniciativa. Las ampliaciones de gran escala necesitan definir desde el comienzo quién financia la infraestructura común, quién explotará las terminales y qué volumen justifica cada fase. La superficie ganada al agua solo genera valor si está conectada con carreteras, ferrocarril, energía, sistemas de información y una base comercial verificable.
La licitación abre ahora la etapa en la que esas promesas deberán convertirse en especificaciones, plazos y controles. La transparencia en la evaluación de ofertas y la coordinación con futuros concesionarios serán decisivas para evitar rediseños. El proyecto será relevante no solo por su tamaño, sino por su capacidad de integrar obra marítima, terminales privadas y protección de un entorno costero sensible.
Fuente: Container News.