América Latina y el Caribe reúnen una gran parte de la biodiversidad mundial, pero su presencia en las exportaciones de productos derivados de recursos biológicos sigue siendo menor que la de otras regiones. El Global Trade Update de octubre de 2026 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), citado por MundoMaritimo, calcula que la región representó 11% de las exportaciones globales de estos productos en 2024. En valor, la cifra regional fue de US$402.000 millones.
El informe contabiliza cerca de 1.800 productos de origen biológico, cuyas exportaciones mundiales sumaron alrededor de US$3,8 billones en 2024, equivalentes al 17,3% del comercio global de mercancías. Europa concentró 49% de ese intercambio y Asia 24%; América del Norte también registró 11%, mientras África obtuvo 3% y Oceanía 2%. La comparación sugiere que disponer de recursos naturales no basta para capturar una proporción mayor del valor comercial.
De los recursos a las cadenas de valor
La brecha entre biodiversidad y participación exportadora dirige la atención hacia la forma en que los países transforman, procesan, certifican y distribuyen sus productos. Cuando una economía vende materias primas sin desarrollar procesamiento, marcas, tecnología o servicios asociados, una parte considerable del valor añadido puede generarse en otros eslabones. El informe identifica una oportunidad para diversificar la oferta exportadora, pero convertirla en resultados requiere inversión productiva, normas claras y acceso estable a mercados.
Para las empresas, el reto comienza mucho antes del embarque. Los productos basados en recursos biológicos pueden necesitar trazabilidad de origen, controles de calidad, documentación comercial y, según sus características, manejo especial durante almacenamiento y transporte. Las cadenas que incluyen alimentos o insumos sensibles también dependen de infraestructura adecuada y coordinación entre productores, empacadores, transportistas, agentes aduanales y compradores. Estas condiciones no se resuelven únicamente con mayor volumen de exportación.
La diversidad de productos que recoge la medición impide tratar el conjunto como una sola industria. Los requerimientos de un alimento procesado no son los mismos que los de una materia prima forestal, una fibra o un ingrediente de origen natural. De ahí la importancia de identificar, producto por producto, qué estándares exige el destino y dónde se concentra el valor en la cadena. Esa lectura permitiría orientar inversiones en transformación y logística, además de mejorar la preparación de las empresas exportadoras.
Relevancia para el Caribe
Para las economías caribeñas, la cifra regional plantea una pregunta concreta: cómo convertir ventajas naturales en exportaciones diversificadas y confiables. Las rutas marítimas, los puertos, la conectividad aérea y las capacidades de cadena de frío pueden influir en la competitividad, particularmente cuando los productos tienen vida útil limitada o requieren condiciones controladas. Sin embargo, el análisis citado no desglosa resultados por país, por lo que no permite atribuir a República Dominicana una participación específica ni identificar qué productos explican el total regional.
La lectura debe ser prudente: los datos corresponden a 2024 y describen el comercio internacional, no el desempeño del año corriente. Aun así, sirven como punto de referencia para que gobiernos y empresas evalúen obstáculos de productividad, infraestructura y acceso a mercados. Un aumento sostenible de la participación requeriría fortalecer capacidades de procesamiento local, cumplir estándares de destino y conectar la oferta con compradores de manera constante.
La agenda logística y la política comercial se encuentran en ese objetivo. Mejorar puertos, almacenamiento y transporte puede reducir fricciones, pero la competitividad también depende de financiamiento, capacitación, innovación y reglas de aprovechamiento responsable de los recursos. Si la región aspira a capturar más valor, la estrategia no puede limitarse a extraer y despachar: necesita integrar la producción primaria con servicios, transformación y conocimiento. Las cifras de UNCTAD exponen el tamaño de la oportunidad y la distancia que aún existe para materializarla.
Fuente: MundoMaritimo, con referencia al Global Trade Update de UNCTAD.